sábado 20 de marzo de 2010 - 10:00 AM

El Suramericano juvenil de futbol femenino

Bucaramanga acaba de ser la sede del Campeonato Suramericano Juvenil de Futbol Femenino. La ciudad vivió y gozó la competencia y con espontaneidad, sin grandilocuencia, ofreció a los visitantes y deportistas lo que es y lo que tiene. No enmascaramos nada. No se escondieron nuestras pequeñeces ni se disimularon nuestras deficiencias.

Bucaramanga ha sido, muy esporádicamente, sede de campeonatos internacionales. Cuando ello ha ocurrido, ha salido airosa, principalmente por la mejor ventaja comparativa que tiene: la espontánea y sincera hospitalidad de su gente, su calor humano. Vienen a la memoria,  un Campeonato Suramericano de Voleibol en la primera parte de los años 70 del siglo XX, un campeonato Suramericano de Atletismo a principios de los años 80 de la pasada centuria. Siempre todo ha sido similar, cual película que se repite: las incomodidades y modestia de los escenarios deportivos, la falta de planeación y poca aptitud administrativa de la dirigencia deportiva así como  la indiferencia de las autoridades, finalmente quedan disimuladas por la alegre presencia y cooperación de los bumangueses que, con bonhomía, atienden a los visitantes y les transmiten un exquisito halo de confraternidad.

Pero ya pasó el momento histórico en que el calor humano suple lo que se exige para ser sede de una competencia deportiva. Es imperativo hacer balances objetivos de nuestra infraestructura deportiva, organizativa, mejorarla, al igual que los escenarios, si deseamos  figurar en el mapa de los campeonatos de renombre.

Con la improvisación administrativa que tenemos, la precariedad y  deterioro de nuestros escenarios deportivos, la falta de planeación e indiferencia de las autoridades, sumado a la falta de continuidad de políticas para promover a la ciudad a nivel deportivo, seguiremos no figurando en el mapa de los campeonatos de lustre.    Hasta ahora el conseguir la sede para una competencia de relieve, en cualquier disciplina deportiva, ha sido más la epopeya de algún Quijote que ha aprovechado el ser directivo de un deporte y por amor a su tierra nativa lucha a dentelladas para que Bucaramanga sea la sede de algo, salta obstáculos y con imaginación y perseverancia logra justificar nuestras deficiencias y obtener su cometido. Pero deja ese coterráneo de ser dirigente deportivo y lo avanzado se pierde.

Las cosas tienen que cambiar. Debe modificarse radicalmente la mentalidad de nuestros dirigentes deportivos, mejorar su capacidad de convocatoria y junto a dirigentes políticos y empresariales proponerse metas, emprender campañas y planes de mejoramiento de la infraestructura deportiva, promover a la ciudad entre la dirigencia deportiva internacional y avanzar.

Un campeonato deportivo sirve mucho a la ciudad a nivel económico, turístico, de desarrollo y progreso. Pero si la inmovilidad de todos sigue siendo la nota predominante, Bucaramanga seguirá al margen del mapa de campeonatos tales como el Mundial Sub 20 de Futbol que se celebrará pronto en otras ciudades colombianas.

 

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad