domingo 03 de febrero de 2019 - 12:00 AM

En defensa de la vida

La muerte de centenares de líderes sociales en Colombia es asunto que no solo preocupa a amplios sectores de la opinión nacional, sino que está comenzando a convertirse en un foco de atención de organizaciones internacionales tan importantes como la ONU y de algunas de las más importantes entidades creadas en defensa de los derechos humanos en el mundo.

Colombia camina hoy por senderos empinados, mientras trata de consolidar los acuerdos de paz firmados por el gobierno anterior, y asume la nueva fase de confrontación con el Eln, guerrilla con la que oficialmente rompió totalmente los diálogos que se adelantaban. A esto sumamos las afugias naturales de los gobiernos, sobre todo de los que recién se han instalado en el poder y ya las primeras manifestaciones de un año electoral que tiende a elevar la pugnacidad, sobre todo cuando se juegan los cargos regionales y municipales de elección popular.

Este periódico históricamente ha estado del lado de quienes defienden las libertades y con carácter construyen espacios para fortalecer la democracia, por lo tanto rechaza con determinación el asesinato de personas que intentan desarrollar al interior de sus comunidades, dinámicas de convivencia, participación, reconciliación y mejoramiento social.

No puede ser, bajo ningún concepto legal y decente, que esta conducta, si está desprovista de cualquier sesgo que contravenga la institucionalidad, sea estigmatizada al punto de llevar hasta la muerte aleve a estos legítimos representantes de sus conciudadanos más próximos. Liderar procesos sociales con honestidad y transparencia es una labor digna que, muy por el contrario de lo que está ocurriendo, debe ser no solo exaltada, sino protegida con decisión y fortaleza por el Estado mismo.

Todos los que queremos un país pacífico, equitativo, justo, tenemos claro que desde la misma base social se edifican tales circunstancias ya que allí es donde se afianzan los cimientos de la democracia. Es imperioso que se aclaren los asesinatos de los centenares de líderes sociales que ha habido hasta el momento y también es urgente que se detenga de una vez por toda esa calamidad en que se ha convertido la muerte sistemática de estos compatriotas.

Los espacios democráticos no pueden seguir oscureciéndose con la muerte de quienes luchan precisamente por avanzar hacia la paz que todos deseamos.

Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad