jueves 21 de octubre de 2021 - 12:00 AM

En el enfrentamiento Aguilar - Cárdenas perdemos todos

La respuesta de Aguilar a Cárdenas tuvo muchos más decibeles que claridades, cuando lo que se esperaba era exactamente lo contrario...
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Una semana después de que el alcalde de Bucaramanga, Juan Carlos Cárdenas, hiciera serios señalamientos sobre posibles actos de corrupción en la licitación de la doble calzada La Virgen - La Cemento, el gobernador de Santander, Mauricio Aguilar, finalmente respondió, y cuando se esperaba que las cosas derivaran hacia un debate limpio y sereno sobre los cuestionamientos precisos del proceso, el mandatario regional respondió con un alegato subido de tono, en el que señalaba a Juan Carlos Cárdenas de presuntos actos de corrupción, pero nada dijo de las críticas puntuales a al proceso licitatorio que adelanta el Idesan. Lo único que se logró es agudizar aún más la confrontación y dejar en peor condición la imagen de la región ante el país.

En otras palabras, la respuesta de Aguilar a Cárdenas tuvo muchos más decibeles que claridades, cuando lo que se esperaba era exactamente lo contrario. En lugar de explicar, argumentar y probar con suficientes elementos las actuaciones transparentes de Idesan y la Gobernación de Santander en el caso de la licitación mencionada, el mandatario seccional se dedicó a atacar la persona y la administración del alcalde de Bucaramanga, sin pruebas y sin siquiera señalamientos concretos.

Aguilar se refirió genéricamente a la modernización del alumbrado público en Bucaramanga, cuya licitación, según él, “se ha adelantado casi en secreto en la Bolsa Mercantil”, pero, además, calificó de “atraco a mano armada” lo que, según su afirmación, es la privatización de la Dirección de Tránsito y la implementación de fotomultas, que beneficiarían a particulares. Pero el Gobernador no presentó prueba alguna de sus denuncias que, por el contrario, fueron vehementemente desmentidas tanto por el alcalde Cárdenas como por la directora de Tránsito, Andrea Méndez, en lo relacionado con su entidad. Quedamos entonces los bumangueses en el peor de los escenarios, pues un enfrentamiento de las características del reseñado entre el alcalde de la capital del departamento y el Gobernador hace que todos perdamos, pues, quiérase o no, los dos mandatarios, elegidos popularmente, no solo deben cumplir con sus programas de gobierno para lo que deben trabajar coordinadamente, en muchos casos, sino que deben también ser dignos de la confianza que depositaron en ellos los electores y consecuentes con el deber que les define la Constitución y la ley en el cumplimiento de sus funciones. Convertir el ejercicio gubernamental en rencillas personales no es la respuesta deseable y solo desgasta aún más la pobre imagen de liderazgo de nuestro departamento. Los santandereanos necesitamos respuestas reales y gestión con la madurez y ecuanimidad que exigen estas dignidades.

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