miércoles 18 de enero de 2023 - 12:00 AM

Es hora de enfrentar nuestro problema ambiental

La emisión de partículas ofensivas se da en cantidad amplísima y tan poco saludable que en más de una ocasión se han reportado casos de personas afectadas por mareos y vómito por respirar el aire proveniente de varias fuentes nocivas ubicadas en Girón

Un reciente informe de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, reportó el decrecimiento en la calidad del aire de los bumangueses durante el pasado diciembre, ocasionado principalmente por el efecto perjudicial de las toneladas de pólvora que durante varias semanas consecutivas contaminaron el ambiente de la ciudad, pero, lamentablemente, este no es el único factor de deterioro ambiental en toda el área metropolitana que cada vez se advierte más afectada en este campo.

Son de vieja data las quejas, más que justificadas, de los habitantes de Girón y numerosos barrios del occidente de Bucaramanga, e incluso de Floridablanca, por los olores ofensivos que con frecuencia invaden el aire que respiran cientos de miles de personas, una situación que se ha vivido y que este diario ha denunciado por décadas, sin que, en realidad haya habido una sola acción gubernamental decidida para remediarla. La emisión de partículas ofensivas se da en cantidad amplísima y tan poco saludable que en más de una ocasión se han reportado casos de personas afectadas por mareos y vómito por respirar el aire proveniente de varias fuentes nocivas ubicadas en Girón.

Pero como si no fuera suficiente con el aire contaminado, entre tantas otras fuentes, por el desbordado crecimiento del parque automotor que despide millones de partículas venenosas cada día, tenemos ahora un nuevo factor contaminante de la más honda preocupación para todos los habitantes del área metropolitana, como lo es el mercurio y el cianuro que se ha detectado en ríos que corren desde el páramo de Santurbán, según denuncia que oportuna y profusamente ha hecho este diario, que se deriva de la práctica de minería ilegal en esta sensible zona.

Pero los mismos ciudadanos permanentemente atentan contra su propio ambiente y salud, como lo denunciaron las mismas autoridades municipales de Bucaramanga, al arrojar, en promedio cada año, más de mil toneladas de basura al espacio público de la ciudad, que, por otra parte, ha vivido en este siglo un proceso acelerado de deforestación, producto del clima y las obras públicas que incumplen su obligación de reforestar, por citar solo dos razones. Todos estos factores contaminantes, sumados a los efectos demoledores del cambio climático, nos ponen frente a un problema ambiental de magnitudes cada vez mayores, por lo que deben acometerse con mucha más velocidad, seriedad y eficacia las acciones que lleven a soluciones de mediano y largo plazo, y nos permita mejorar en este campo vital, nuestra calidad de vida.

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