domingo 15 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Es hora de poner al oriente colombiano en el mapa de las prioridades del Estado

Sería de la mayor importancia que no solamente se uniera la clase política y empresarial de Santander, sino que lo haga con la de Norte de Santander, para constituir un grupo de presión con fuerza suficiente para impulsar iniciativas y proyectos e insertar al oriente colombiano en el mapa de las prioridades del Estado.

La víspera de la primera vuelta presidencial nos trae de nuevo, como cada cuatro años, a un tiempo reflexivo, en tanto nos aproximamos a la oportunidad de replantear los objetivos regionales, ante la inminencia de un nuevo gobierno y un nuevo congreso, esta vez con un alto porcentaje de renovación. Las nuevas caras en el legislativo y un nuevo mandatario instalado en la Casa de Nariño desde el próximo siete de agosto, significan una nueva oportunidad para las regiones de Colombia que entiendan que la suma de voluntades puede traer grandes beneficios.

Vanguardia acaba de hacer un balance de las posiciones de los candidatos con opción de llegar a la Presidencia, respecto de los intereses más sensibles de los santandereanos y encontró su intención de defender a toda costa a Santurbán, de luchar frontalmente contra la corrupción y de enfrentar los problemas de la migración venezolana. Pero, así como estos, hay otros tantos problemas, en el área económica, en la ambiental, en la educativa, en la de salud, en la de empleo, etc, que tendrán todo que ver con el nuevo mandatario nacional y el grupo de congresistas que comienza funciones este 20 de julio.

Frente a esto, como lo mostrábamos el pasado domingo, sería de la mayor importancia que no solamente se uniera la clase política y empresarial de Santander, sino que lo haga con la de Norte de Santander, para constituir un grupo de presión con fuerza suficiente para impulsar iniciativas y proyectos e insertar al oriente colombiano en el mapa de las prioridades del Estado. La conveniencia de esto es más que evidente, pues, aunque pasan por dos momentos muy distintos actualmente, los dos departamentos realmente tienen una historia y una identidad cultural que justifica de sobra la estrategia.

Graves problemas como las tensiones en la frontera con la crisis migratoria, o la violencia desatada en el Catatumbo y algunos otros municipios nortesantandereanos, o intereses comunes de profundo calado como la defensa de Santurbán o la construcción de vías entre los dos departamentos, además de todos los macroproyectos y grandes inversiones que requiere Santander, podrían tener mucho mejor futuro, independientemente de quien gane la presidencia, si se presionan en bloque y se tramitan coordinadamente los proyectos de ley que se requieran. Superar las pequeñeces partidistas o los desuetos esquemas regionalistas que nos alejan y elevarse a la altura necesaria para afrontar este momento, es una necesidad y una obligación por la que la historia juzgará a los dirigentes del sector público y privado de los dos departamentos.

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