miércoles 18 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

¿Estamos preparados para lo que pueden causar las lluvias por venir?

El pronóstico hasta ahora es de alta probabilidad de que las lluvias continúen, luego la acción de las autoridades debe ser lo suficientemente firme y efectiva como para que no estemos escribiendo la crónica anticipada de una tragedia...
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San Andrés, Providencia y Santa Catalina afrontan hoy una tragedia, que hubiera podido moderarse si los gobiernos local y nacional hubieran tomado medidas preventivas frente al huracán Iota este fin de semana, pero también si desde hace años se hubieran construido refugios, se hubieran evaluado los riesgos, se hubiera educado a la población, etc., frente a todas las eventualidades meteorológicas que seguirán presentándose con seguridad. Pero en las tragedias ya no caben los “hubiera”.

Por eso es importante posar los ojos sobre Santander, que, como consecuencia del coletazo también del huracán, se enfrenta a un ciclo de intensas y persistentes lluvias, que ya han causado varios estragos y que, de no dar tregua, pueden originar varias emergencias en estos días. Preocupa el sector de “Asomiflor”, en Floridablanca, cuyas casas amenazan colapso.

Por ahora el peor balance se da en distintas vías del departamento, lo que ya es un traumatismo serio para muchas poblaciones que ven complicado el tránsito de mercancías, turistas o simplemente de la población en general que usa sus carreteras con finalidades varias. Están con cierres, entre parciales y totales, vías principales como la que comunica a Bucaramanga con Barrancabermeja y San Gil, y otras menos transitadas pero igualmente importantes que afectan a municipios como Carcasí, Macaravita, Capitanejo, Enciso, Matanza, Chima, Contratación, San Gil y Galán hacia Barichara.

Estamos pues frente a una amenaza en proceso, plenamente identificada, que afecta a miles de viviendas y familias en todo el departamento. Las administraciones ya deberían tener claro cuál es el nivel de riesgo en el que se encuentran los municipios, la probabilidad de ocurrencia de una emergencia, el tipo de peligro que afrontan y las medidas que deben tomar si es que tienen acceso a algún sistema de alerta temprana. El pronóstico hasta ahora es de alta probabilidad de que las lluvias continúen, luego la acción de las autoridades debe ser lo suficientemente firme y efectiva como para que no estemos escribiendo la crónica anticipada de una tragedia.

La pregunta es ¿en cuántos de los 87 municipios del departamento están operando grupos y sistemas de prevención o atención de las emergencias que pueden derivarse de esta temporada de lluvias? O ¿en la mayoría de nuestros municipios dependemos de que la naturaleza no nos golpee? Lamentablemente esa ha sido, hasta ahora, nuestra historia.

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