sábado 06 de julio de 2019 - 12:00 AM

“Florecen” placas y licencias de conducción falsas

la trampa campea en las Direcciones de Tránsito, las calles tienen cada vez más automotores “gemeleados”, placas y licencias de conducción falsas, ante el asombro de la ciudadanía.

En Colombia, desafortunadamente, desde hace mucho tiempo “florecen” múltiples manifestaciones de la “cultura” de la trampa. Hay un alto número de personas de moral laxa, hábiles para falsificar toda clase de documentos públicos y privados, que se enriquecen timando y burlando todo tipo de controles.

En derredor de las funciones de las oficinas de Dirección de Tránsito que hay en el país, a lo largo del tiempo, han “florecido” bandas dedicadas a la venta de exámenes médicos ilegales para obtener licencias de conducción, a expedir certificados para evadir horarios de restricción vehicular, a expedir exámenes falsos de conocimientos para acceder a licencias de conducción, a ‘gemelear’ automotores, a “hacer desaparecer” multas, etc. Muchos años llevan las autoridades de Policía, la Fiscalía, la Justicia, actuando para ponerle freno a tanto ilícito y trampa y todo ha sido en vano. No se ha logrado quebrarle el espinazo a las irregularidades que abundan en las Direcciones de Tránsito.

Si bien ello es algo bastante viejo, preocupa el considerable número de licencias de conducción falsas que han sido incautadas últimamente. Hay “cosecha” de ellas. A la par, se ha puesto en evidencia el aumento de vehículos circulando por las calles de las ciudades con placas falsas y las autoridades informan que hasta por internet las ofrecen a la venta.

Las placas falsas son insumo básico para lograr “gemelear” automotores, práctica delictual que vuelve rey de burlas todos los mecanismos, trámites y controles que tienen implantadas las autoridades en el país. El número de vehículos que deambulan por las calles con documentos adulterados es considerable y tal cifra se incrementa.

¿Qué hacer? Se han aumentado las penas privativas de la libertad para quienes incurran en tales delitos, se ha ampliado el número de tipos penales para tratar de poner freno a dichas ilicitudes; en resumen, cada vez hay más controles, pero todo es vano pues hecha la Ley, hecha la trampa.

El país no ha logrado poner contra la pared a quienes cometen delitos contra la fe pública, la trampa campea en las Direcciones de Tránsito, las calles tienen cada vez más automotores “gemeleados”, placas y licencias de conducción falsas y ante el asombro de la ciudadanía pareciera que estuviera agotada la imaginación de las autoridades para enfrentar tales ilícitos.

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