miércoles 16 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Gustavo Petro, cien días después

Del gobierno actual se esperan acciones prontas sobre Santurbán y el creciente problema alrededor de la minería ilegal y sus graves implicaciones sobre el agua de Bucaramanga y el área metropolitana

El gobierno del presidente Gustavo Petro llegó a sus primeros cien días y aunque la fecha señala más una tradición periodística que una realidad política o administrativa, se hace inevitable recurrir a los balances sobre la gestión que hasta ahora ha adelantado el mandatario, más con la idea de aproximarnos a lo que será su cuatrienio, que a sacar conclusiones que, por obvias razones, serían apresuradas e inexactas. Lo cierto, por ahora, es que las expectativas sobre el primer gobierno de izquierda en Colombia siguen siendo altas, tanto para quienes confían en un viraje positivo para el país, como para quienes mantienen grandes reservas sobre el rumbo que podamos tomar.

Por una parte, el presidente Petro, como lo acaba de expresar el expresidente Álvaro Uribe, ha demostrado coherencia entre lo que fueron sus propuestas de campaña y sus ejecuciones en estos tres meses, aunque en muchos de estos puntos, el afán por sacar adelante su programa lo ha llevado a dos circunstancias indeseables: a cometer errores, algunos graves, de procedimiento o de comunicación, en contra de su propia imagen; y a atropellar a sectores que difieren de su visión del país, con lo que él mismo ha ayudado a reforzar la idea de que la suya puede ser una administración más impositiva que conciliadora.

Pero, aparte de lo hecho en materia legislativa, que han sido procesos ágiles y de profundo impacto para el país, como la ley de paz total, el acuerdo de Escazú, la ley de presupuesto o la reforma tributaria, entre otros, es importante para Santander establecer las que pueden ser las líneas que siga Gustavo Petro en la región, en lo que hasta ahora ha mostrado su gobierno, y las que resaltan son tres áreas, quizás entre las más polémicas de las que conformaron su propuesta electoral y sus primeros tres meses de mandato.

La negativa al fracking, junto con todo el paquete de transición energética, plantea un horizonte incierto para Santander; la propuesta presidencial de separar el Magdalena Medio de los departamentos que la conforman, para constituirla en una región autónoma, merece toda la atención por los efectos claramente negativos que tendría para nosotros. Además de esto, del gobierno actual se esperan acciones prontas sobre Santurbán y el creciente problema alrededor de la minería ilegal y sus graves implicaciones sobre el agua de Bucaramanga y el área metropolitana. Seguiremos atentos, como medio de comunicación, a las acciones del gobierno, para destacarlo en sus aciertos, pero también, para defender el interés de los santandereanos, siempre que sea necesario.

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