jueves 24 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

¿Hacia dónde marcha el transporte metropolitano?

Aunque se hicieron acuerdos con el Área Metropolitana de Bucaramanga y levantaron el paro, lo cierto es que tanto para los conductores de buses convencionales como los de Metrolínea, la situación comienza a ser insostenible...
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Podría afirmarse que los problemas de Metrolínea comenzaron desde mucho antes de que rodara el primer bus, cosa que ocurrió luego de un largo y tortuoso proceso de cinco años de construcción de su troncal, entre la Avenida Quebrada Seca y la estación de Lagos en Floridablanca, que trastornó por completo el tránsito vehicular particular y el viejo sistema de transporte de buses urbanos entre 2004 y 2009, cuando finalmente se dio inicio a las operaciones, a pesar de que el ‘Sistema Integrado de Transporte Masivo’ estaba aún tan lejos de terminarse en todas sus partes, que aún no concluye y todas las formas legales de transporte público en el área metropolitana sufren hoy las consecuencias de la improvisación y el incumplimiento.

Sin contar con todos los kilómetros planeados para funcionamiento de troncales, pretroncales, infraestructura complementaria, estaciones y mucho menos los portales, y ante la fatiga de la ciudadanía con una obra interminable, se resolvió dar arranque a los vehículos de Metrolínea el 22 de diciembre de 2009, que es el día que comenzó el Sitm, un sistema que solo ha dejado pérdidas en cada balance mensual, semestral y anual, y que al comienzo de esta semana produjo el paro de 150 conductores de la empresa Movilizamos S.A., uno de los operadores.

Todo esto ha derivado en el franco deterioro del Sitm que, según sus propios informes, cada vez pierde más usuarios y, por ende, dinero, y que hoy afronta una situación tan crítica que, según la denuncia de sus conductores, ocasionó el incumplimiento en el pago de sus salarios por la falta de rendimientos y el atraso de Metrolínea en el cumplimiento de sus obligaciones con los operadores.

Al cese de actividades de los 150 conductores de Movilizamos el lunes pasado, a quienes se les adeuda tres quincenas de salario y la prima de servicios de junio, se ha sumado la protesta de los conductores de buses convencionales a los que también los meses de confinamiento general dejaron en condiciones más que críticas, y aunque el pasado martes se hicieron acuerdos con el Área Metropolitana de Bucaramanga y levantaron el paro, lo cierto es que tanto para ellos como para los conductores asalariados de Metrolínea y los usuarios, la situación comienza a ser insostenible y las previsiones de un colapso del Sistema se ven cada vez más posibles.

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