domingo 21 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

¿Hasta dónde debe permitirse la libertad de no vacunarse?

Bajo la falsa premisa de la defensa de la libertad, ha venido creciendo la negativa de muchos colombianos a recibir la vacuna, afirmando que tal decisión obedece a la esfera de la intimidad.
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Esta semana el mundo se sorprendió con una noticia inesperada. Cuando se creía que vivíamos ya la última etapa de la pandemia y que poco a poco este doloroso hecho histórico empezaba a quedar atrás, Austria anunció que regresará al confinamiento total de sus ciudadanos por al menos 20 días a partir de este lunes. ¿La razón? El crecimiento de las tasas de contagio de COVID-19, que llegaron a 15.000 casos diarios, en un país con nueve millones de habitantes, todo consecuencia de la negativa de sus ciudadanos a vacunarse. Según la medida de los austriacos, todos deberán trabajar desde casa, se cerrarán de nuevo las tiendas no esenciales y solo se mantendrán abiertos los colegios cuyos niños no puedan atender por su edad o condición una educación virtual. Además del confinamiento, se estableció en ese país que todos sus ciudadanos tienen que estar vacunados de manera obligatoria, a más tardar el 1 de febrero del próximo año. No hay ya posibilidad de negarse a recibir la vacuna.

Mientras esto sucede, países como Alemania, Holanda, Eslovenia vuelven a las restricciones y al confinamiento de los no vacunados.

Lo que está sucediendo en Europa debe ponernos alerta en nuestro país, pues el comportamiento durante toda la pandemia ha sido que nuestra región replica lo ocurrido en Europa un par de semanas después. Y este crecimiento de contagios se debe a la negativa ciudadana a la vacunación.

Es inconcebible que después de haber perdido tantas vidas, de haber quebrado tantos negocios, de pasar meses sin ver a nuestros seres más queridos aún existan personas que se niegan a inmunizarse o que siguen sin creer en la gravedad del virus del COVID-19.

Bajo la falsa premisa de la defensa de la libertad, ha venido creciendo la negativa de muchos colombianos a recibir la vacuna, afirmando que tal decisión obedece a la esfera de la intimidad. ¿Es válido sostener esta defensa de las libertades cuando está de por medio la vida de cientos de miles de personas en el país? La decisión de una persona de no vacunarse puede significar no solo su propia vida, sino la vida de todos aquellos a su alrededor. ¿Debe primar el interés particular sobre el interés general de una nación?

En Colombia, las cifras muestran que solo 23 millones de personas tienen el esquema de vacunación completo, lo que equivale a cerca del 45,7% de la población. Se necesita llegar a un 70% de vacunados para poder lograr la inmunidad de rebaño. Así que todavía falta mucho. La situación se agrava por la negativa de algunos de aplicarse ahora las dosis de refuerzo, que es tan importante como las primeras dosis, y la de muchos padres de vacunar a sus hijos.

Esto no es un juego. Hay que mirar muy en serio lo que está sucediendo en otros países y tomar medidas urgentes, porque de lo contrario estaremos en un par de semanas tal vez regresando a las restricciones para contener la pandemia.

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