jueves 04 de agosto de 2022 - 12:00 AM

¿Hasta dónde ha llegado la delincuencia al interior de los colegios?

Saber desde cuándo opera así la delincuencia, la manera como se infiltraron en los colegios, conocer el tamaño de las redes de distribución dentro y fuera de las instituciones, etc, es crucial para detener cuanto antes el avance de una amenaza de esta magnitud

Las denuncias de estudiantes de colegios oficiales (lo que, obviamente, no descarta que ocurra lo mismo en los privados) sobre la infiltración del microtráfico en estos lugares, que se valen de comidas, como brownies o paletas, para distribuir drogas alucinógenas a los jóvenes o niños, es un nuevo llamado de alerta las autoridades, pues, al igual que la inseguridad en los alrededores de las instituciones, es una situación de máxima gravedad, dado que pone en riesgo a los alumnos también al interior de un lugar en el que las familias consideran que sus hijos están totalmente protegidos de estas amenazas.

La denuncia que llegó a Vanguardia, después de recorrer las salas de profesores, la rectoría del colegio y la privacidad del hogar del joven que se animó a declarar lo que estaba viendo en los pasillos, salones y patios de su institución, debería provocar una respuesta inmediata tanto del colegio en cuestión, que forma parte del complejo educativo de la Ciudadela Real de Minas, como de la policía y también, por supuesto, de la secretaría de educación municipal, pues a todos corresponde directamente garantizar que las condiciones de seguridad de los muchachos sean las ideales.

La situación conocida trasciende por mucho lo anecdótico, pues preocupa en extremo que las redes del microtráfico hayan encontrado tan protuberantes fallas de seguridad, que hayan logrado penetrar en los colegios y estén actuando tranquila e impunemente dentro de ellos. Sabemos de sobra el grado de corrupción y violencia que se desprende de la presencia y la acción de estas bandas de traficantes, por lo que no es ni difícil, ni exagerado pensar que, si no se actúa con urgencia y contundencia, la extorsión, las amenazas, las agresiones menores o, incluso, los crímenes de mayor entidad, empezarán a ocurrir o estarán ocurriendo en las densas sombras que cubren la acción de estas mafias.

Los padres de familia y la comunidad en general esperan una respuesta clara de estas autoridades, pues lo que está de por medio es tan importante, como que es la salud, pero también la seguridad y la tranquilidad de los miles de estudiantes de Bucaramanga y el área metropolitana. Saber desde cuándo opera así la delincuencia, la manera como se infiltraron en los colegios, conocer el tamaño de las redes de distribución dentro y fuera de las instituciones, etc, es crucial para detener cuanto antes el avance de una amenaza de esta magnitud.

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