martes 24 de marzo de 2020 - 12:00 AM

Hay que cuidar la relación familiar durante el confinamiento

Tranquilidad, comprensión y protección es lo que debemos procurar en cada una de nuestras casas para salvaguardar la salud física y mental, y también la unidad familiar en esta contingencia.
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Al salir del largo aislamiento al que fueron sometidos para combatir los efectos del coronavirus, los chinos vivieron como consecuencia, hasta entonces inesperada, el aumento atípico del número de separaciones y divorcios, como resultado del inmenso desgaste emocional que sufrió la pareja o la familia entera. Esto plantea para el mundo entero un desafío psicológico y sociológico descomunal, tanto para orientar en este momento a los hogares aislados, como, después, para rehabilitar a las personas, cuando se manifiesten en sociedad algunas consecuencias de su largo confinamiento.

En nuestra sociedad colombiana y santandereana tenemos un reto adicional y es, como lo demuestran cifras históricas de entidades oficiales, el alto índice de violencia intrafamiliar que ocurre en todos los estratos y tipos de familia. El confinamiento, así como es una oportunidad para fortalecer los lazos en las parejas o entre padres e hijos y abuelos, puede ser también el motivo de desavenencias, roces, discusiones y, finalmente, agresiones sicológicas y físicas. Por esta razón hay que hacer consciente desde ahora esta circunstancia, de tal manera que todos los miembros del grupo, en cada casa, estén atentos a las primeras señales de violencia de cualquier tipo y hagan lo debido para evitar un desarrollo indeseable. Esta conciencia, puesta en común desde ahora entre todos, puede hacer que les permita anticipar situaciones potencialmente agresivas.

Sin que ningún miembro de la familia pierda su privacidad, deben crearse espacios de comunicación y actividades en conjunto con quienes quieran libremente participar. Internet y las redes sociales son el medio preferido de los jóvenes para superar el aislamiento, y si bien esto les permite mantener relaciones con sus amigos, puede, luego de algunos días, hacerlos irascibles o deprimirlos; es otra razón para buscar actividades conjuntas, entre ellas las que incluyan ejercicio físico.

La idea básica es que cada familia entienda desde ahora que el confinamiento será una prueba de fuego para sus relaciones interpersonales y solo mediante una acción consciente y una perspectiva paciente, sincera y amorosa podrán afrontar los días y semanas que nos esperan, sin mayores sinsabores. La salud mental de todos también se pondrá a prueba ante esta convivencia intensa, en la que, además, se vive el estrés por la amenaza misma del virus. Tranquilidad, comprensión y protección es lo que debemos procurar en cada una de nuestras casas para salvaguardar la salud física y mental, y también la unidad familiar en esta contingencia.

editorial
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