jueves 27 de junio de 2019 - 12:00 AM

Hay que detener el aumento de la violencia

Se requiere una acción más decidida del Gobierno hacia el control de todos estos fenómenos, pues el temor es que empiecen a darse dinámicas irreversibles de violencia.
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El más reciente Estudio Anual Forensis del Instituto de Medicina Legal, correspondiente a 2018, demostró que en ese año los homicidios en el país aumentaron en 6,7% con respecto a 2017, situación que no se había presentado durante la última década. Este porcentaje significa que durante el año pasado ocurrieron en el territorio nacional 12.130 homicidios, cuando en 2017 se reportaron 11.373 casos, lo que deja la tasa de asesinatos en Colombia en 24,34 casos por cada 100.000 habitantes.

Las cifras de Medicina Legal son contundentes en tanto responden a un detallado informe que cada año presenta la entidad y que en este caso se ve reflejado en el ánimo nacional que, sin duda, se muestra cada vez menos optimista frente a la seguridad, tal y como lo demuestran encuestas de percepción ciudadana publicadas por distintos medios de comunicación. Y no podía ser de otra manera, pues el ambiente se ha enrarecido para el ciudadano que pudo sentir, mientras se adelantaban las negociaciones de paz con las Farc y luego con el Eln, un descenso significativo en los niveles de violencia, pero que luego, en los esfuerzos de implementación de los Acuerdos con los primeros y el rompimiento del diálogo con los segundos, se ha producido un doloroso aumento en la inseguridad en todo el país, principalmente en lo que se relaciona con homicidios.

Los incesantes crímenes que involucran a líderes sociales, además de los que parecen tener origen en guerras intestinas de las mafias del narcotráfico y el microtráfico en las zonas urbanas, además del dominio del negocio de la minería ilegal, son otro factor preocupante y desalentador. Las recientes denuncias de la prensa internacional sobre el posible regreso a la práctica de los falsos positivos desestabilizaron la marcha del gobierno.

Por otra parte, el resurgimiento de bandas criminales e incluso grupos que se identifican como paramilitares que han amenazado a líderes de opinión, congresistas, periodistas y otros sectores, contribuyen de manera significativa a generar un ambiente de zozobra verdaderamente injustificable. Además, en algunos sectores del territorio nacional las disidencias de las Farc comienzan a reorganizarse.

Se requiere de una acción más decidida y eficaz del Gobierno hacia el control de todos estos fenómenos, pues el temor de muchos analistas, dada la simultaneidad de todos ellos, es que empiecen a darse dinámicas irreversibles, al menos en algunos de ellos, y regresemos a épocas en las que la inseguridad se justificaba a sí misma y producía insalvables círculos de violencia, que marcaron con la tragedia a generaciones enteras de colombianos durante los últimos 60 años.

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