miércoles 24 de julio de 2019 - 12:00 AM

Hay que rescatar a los niños del negocio de la mendicidad

Utilizar a niños para la mendicidad está tipificado por la ley colombiana como trata de personas.

El ex concejal de Bucaramanga y pre candidato a la Alcaldía, Jaime Andrés Beltrán, ha hecho una grave denuncia que pone al descubierto una forma de maltrato y explotación de menores que está ocurriendo en la ciudad, de la que Vanguardia hizo eco en la edición de ayer en el entendido de que la protección de los pequeños está por encima de cualquier otra consideración.

Según lo revelado por Beltrán y confirmado por nuestros periodistas, son decenas los niños que, a partir del primer mes de vida, son alquilados por sus padres a personas que los usan en las esquinas, parques, semáforos, para conmover a los ciudadanos y de esta manera obtener mayores recaudos por mendicidad. La sola consideración de ofrecer a un niño en alquiler o de pagar una suma para utilizar a un menor con cualquiera de estos fines, no solamente es una muestra de alto deterioro de la calidad humana de estas personas, sino que es un delito consagrado en las leyes colombianas, es decir, no se trata solamente de consideraciones filosóficas, ideológicas o humanitarias, se trata de que las autoridades bien podrían, con mucho mayor empeño, perseguir y probar este delito, detener a quienes lo cometen para que sean condenados como es debido y, más que eso, se recupere de esta clase de abuso y esclavitud a los menores. Utilizar a niños para la mendicidad está tipificado por la ley colombiana como trata de personas.

Para casos como estos, la ley define el delito de explotación de la mendicidad ajena, que fija pena de prisión entre los 13 años y los 23 años. Pero esto queda simplemente en letra muerta porque frente a los ojos de todos nosotros y de las autoridades civiles y de policía, está ocurriendo esta tragedia de dolor, maltrato, abandono y toda clase de abusos contra nuestros niños, denunciada ya hace varios días, sin que haya merecido un solo pronunciamiento serio de parte de ninguna de las entidades responsables de corregir de inmediato esta situación.

Hay tal vez centenares de niños pasando el día entero a merced del frío y el calor, del cansancio y el hambre, del maltrato y descuido de quienes están explotándolos. Son pequeños cuya vida diariamente corre peligro en medio del tránsito vehicular y otras amenazas y solo se oye frente a esto respuestas de cajón de parte de las autoridades que prometen, como siempre, mayores controles, operativos masivos, pero más impulsados por la necesidad de ofrecer sensaciones que hechos concretos y, sobre todo, duraderos, de seguridad.

El Icbf, la alcaldía, la policía, la personería, la fiscalía, además del sector privado, por supuesto, deberían liderar una estrategia eficaz que lleve tras las rejas a los responsable de este delito para que pueda ponerse fin a esta abominable forma de abuso infantil.

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