jueves 14 de mayo de 2009 - 10:00 AM

¿Otra vez hacia la impunidad parlamentaria?

Poco después de que en desarrollo de un proceso penal por delitos comunes, la congresista Zulema Jattin fuera privada de la libertad por orden de la Corte Suprema de Justicia, el presidente del Partido de la U, Luis Carlos Restrepo, lanzó la iniciativa para que en Colombia se reviva la figura jurídica de la inmunidad parlamentaria.

Según el dirigente uribista, en el Congreso hay una sensación de 'desprotección colectiva y…   …cualquier decisión que se toma frente a un congresista tiene un gran impacto que… …modifica el mapa político regional y nacional'.

¿Debe tal consideración generar un debate o, por el contrario, provocar rechazo por entrañar una propuesta que en el fondo puede encubrir conductas ilegales de personas  que usan la política como biombo para incurrir en procederes ilícitos?

La inmunidad parlamentaria es una figura jurídica bastante controvertida en diversos escenarios internacionales, por el uso abusivo que de ella se ha hecho. Si bien en algunos casos ha servido para proteger a políticos que desempeñan honestamente su labor partidista y hacen oposición a regímenes autoritarios para bien de la democracia, en muchos otros ha servido para evitar que políticos inescrupulosos sean juzgados y sancionados por cometer delitos comunes, ajenos a sus actividades parlamentarias.

En los últimos años, en Colombia cerca de cien congresistas han sido sindicados de incurrir en delitos comunes y varias decenas de ellos han sido condenados a penas privativas de la libertad. Ninguno ha cometido delitos políticos o de opinión. Por el contrario, todos han incurrido en la comisión de sucios ilícitos penales comunes.

Así, si hubiera estado en Colombia vigente la figura de la inmunidad parlamentaria, ella no habría servido para proteger a adalides de la democracia que fueran perseguidos por tal hecho, sino que hubiera encubierto las oscuras alianzas entre delincuentes y políticos que saltaron por encima de la pared que separa lo lícito de lo ilícito. Es decir, habría prestado un flaco servicio a la democracia y habría sido partera de delitos e impunidad.

En Colombia rigió durante largos años la inmunidad parlamentaria y hasta la saciedad se demostró que no prestaba un servicio eficaz en defensa de los más caros valores democráticos, ya que se convirtió en un manto de corrupción.

Hace algunos años, cuando el doctor Restrepo era Alto Comisionado de Paz del gobierno Uribe, defendió una teoría que no es bien recibida en muchos foros del pensamiento; aquella según la cual no hay delitos de opinión, sólo delitos comunes. Pero la vida pone en evidencia lo vanos que son algunos argumentos. Eso ocurrió con la teoría defendida por el doctor Restrepo ya que en los últimos años América Latina ha sido testigo de cómo el gobierno de Hugo Chávez persigue a las cabezas de la oposición por haber cometido un delito: el de opinión.

El país ha oído en estos años peregrinas tesis jurídicas expresadas por el  doctor Restrepo, las que chocan frontalmente con la ciencia del Derecho. Pero insiste en sus andadas. 

 

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