miércoles 21 de julio de 2021 - 12:00 AM

Julián Esteban Gómez, otra dolorosa tragedia que deja la intolerancia en las vías

La vida de Julian Esteban Gómez es irrecuperable, ojalá su ejemplo sirva para concientizar a los conductores de la tragedia que puede implicar su irresponsabilidad, su intolerancia y en muchos casos su incompetencia.
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Julián Esteban Gómez era un niño de 13 años, admirador del campeón Egan Bernal y ciclista en formación, por lo que entrenaba en las carreteras cercanas a su natal Zipaquirá. Hace dos años a este pequeño se le vio conmocionado por la felicidad al ver que su ídolo ascendía al primer lugar del podio del Tour de Francia, la competencia ciclística por etapas más importante del mundo. Todo esto tenía gran trascendencia para el niño, porque desde siempre le había gustado ese deporte y el que cumplió Egan Bernal en 2019 era también su sueño y su paisano estaba demostrándole que era posible cumplirlo.

Pero el rumbo de la vida de Julián Esteban quedó detenido para siempre en una de las vías por las que entrenaba, desgraciadamente porque el pasado domingo un hombre que conducía una tractomula se incomodó con la presencia del niño y su tío en la vía y, al parecer, intencionalmente los hostigó al punto de que el joven ciclista perdió el control y cayó debajo del pesado vehículo: “Él venía como un loco pitándonos desde muy atrás. (...) Bajó la velocidad para pasar los reductores, pero seguía arrimándonos el carro. El niño perdió el equilibrio y, como la mula venía tan pegada a nosotros, él se fue entre las ruedas”.

Este doloroso caso nos demuestra, una vez más, el peligro y la tragedia que viven quienes a diario recorren en vehículos livianos tanto las calles de las ciudades como las carreteras intermunicipales del país y son frecuentemente amenazados por conductores que consideran que la ruta es suya por cuanto su vehículo es más grande, sin entender que lo que en realidad sucede es que el tamaño del vehículo implica directamente su peligrosidad para los demás y no una prelación que solo se entendería si se aplica la ley de la selva en el tránsito vehicular.

Un informe de Medicina Legal nos muestra que entre enero y diciembre de 2019 una tercera parte de las siete mil muertes de colombianos en accidentes viales, más de dos mil 300, estuvieron relacionadas con vehículos livianos. Esto significa que no solo las vías, en muchos casos, son campo de guerra entre vehículos, sino territorio mortal para quienes las recorren en calidad de peatones o usuarios de vehículos ligeros, la bicicleta entre ellos, claro está.

La vida de Julian Esteban Gómez es irrecuperable, ojalá su ejemplo sirva para concientizar a los conductores de la tragedia que puede implicar su irresponsabilidad, su intolerancia y en muchos casos su incompetencia.

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