domingo 25 de agosto de 2019 - 12:00 AM

La Amazonía en llamas

La protección al medio ambiente no da espera. No existe otro planeta al que podamos mudarnos cuando hayamos destruido este
Escuchar este artículo

Esta semana, la atención de los medios de comunicación en el mundo estuvo en los impresionantes incendios que se registran en la Amazonía brasilera. Cientos y cientos de hectáreas de bosques devastadas por las llamas han despertado la preocupación de los países sobre el futuro de la reserva natural más grande del planeta.

La cuenca del Amazonas tiene una extensión de 7,4 millones de kilómetros cuadrados en nueve países de los cuales el 60% está en Brasil. La selva amazónica es el hogar de una cuarta parte de las especies de la Tierra y almacena 100 mil millones de toneladas de carbono, equivalente al 10% de las emisiones de carbono del planeta. Además, proporciona el 20% del agua dulce de la tierra.

Por eso, lo que está sucediendo en Brasil no es un asunto lejano ni mucho menos de poca monta. Todo lo que suceda con la Amazonía nos impacta y lo que parece increíble es que muchos gobernantes sigan sin entender que la destrucción del medio ambiente avanza de forma acelerada y las consecuencias de esto serán nefastas para todos.

Tal desinterés por la protección de esta importante zona del planeta comienza por el mismo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que ha despertado la indignación mundial, pues Bolsonaro acusó a las ONG de protección ambiental de estar tras los incendios, y a pesar de que estos se registran desde hace dos semanas, solo decidió enviar al ejército a trabajar en su contención cuando el tema escaló la esfera mundial.

Si bien, los incendios en la Amazonía no son un fenómeno nuevo, este año han aumentado un 84% y son la consecuencia de la ausencia de políticas ambientales claras de protección y de la mano del hombre, que arrasa la selva para convertir las tierras en terrenos de ganadería, cultivos (legales e ilegales) o tráfico ilegal de madera.

El desinterés de Bolsonaro hizo que su homólogo francés, Emmanuel Macron, afirmara que Brasil les había mentido frente a sus compromisos medio ambientales y que, con esta realidad, Francia se opondría a la firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, camino que también seguirá Irlanda.

Lo único valioso de este episodio es que finalmente, ante la evidente destrucción acelerada de los ecosistemas, comienza a existir una conciencia mundial de la necesidad de establecer normas claras frente a la responsabilidad de cada gobierno en preservar los ecosistemas.

En Colombia estamos muy lejos de establecer políticas públicas de protección ambiental. El primer gran paso tendría que ser la inmediata intervención en las Corporaciones Autónomas, que fueron concebidas para proteger el medio ambiente, pero que en realidad son entes corruptos, que pertenecen a políticos regionales y que se han convertido en la caja menor de sus contratistas y en la fuente primaria con la que se han enriquecido estos políticos corruptos.

A su vez, es necesario que se regule el uso de plásticos de primer uso, se sancione el tráfico de maderas, se cumpla con las compensanciones ambientales por obras, se haga obligatorio el reciclaje, entre un infinito etc.

La protección al medio ambiente no da espera. No existe otro planeta al que podamos mudarnos cuando hayamos destruido este.

editorial
Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad