martes 18 de agosto de 2009 - 10:00 AM

La arrogancia es mala consejera

En el lío en que se ha trenzado Colombia con los países vecinos están sobrando patrioterismo, resentimientos y arrogancia por parte de los mandatarios y sus equipos de gobierno y con ese cóctel tan explosivo es predecible que las soluciones estén distantes y, por el contrario, se presenten nuevas dificultades. De poco o nada servirán tardías peticiones de perdón si, ni quien las plantea, ni quien las recibiría tienen auténtico interés en que se cristalicen adecuadamente.

En el trío Uribe-Chávez-Correa es evidente que existe un común denominador consistente en su firme convicción de ser indispensables y que sus pueblos recibirán el influjo benéfico de su presencia, en la medida en que ésta se prolongue, ojalá en términos indefinidos. Como consecuencia, sus políticas, estilos personales y hasta sus caprichos, según ellos, estarán nimbados de infalibilidad y nada ni nadie los puede descalificar. Si a tal prepotencia se le añaden petrodólares a granel, locuacidad teñida de desplantes, llamadas a la dignidad nacional y una alta dosis de resentimientos familiares, es evidente que nos encontramos con un grupo de pirómanos en plan de extinguir un incendio.

En cuanto a lo que más nos debe interesar, la posición colombiana, es claro que nuestra nación es enteramente soberana para celebrar el convenio con los Estados Unidos para que éstos puedan utilizar bases colombianas, máxime si el propósito explícito es combatir el narcotráfico y el terrorismo. Faltaba más que tuviéramos que pedir permiso para suscribirlo. Pero a la vez es de elemental prudencia, respeto, tanto por los colombianos como por los países vecinos, y adecuado manejo, el que se negocie en términos de absoluta claridad, eliminando realmente cualquier vestigio de impunidad para el personal norteamericano y haciendo una difusión oportuna de sus alcances.

Las suspicacias respecto de la eventual utilización de las bases con fines de agresión o de espionaje, son imposibles de eliminar, pero es necesario brindar garantías a nuestros vecinos, como acertada y ponderadamente lo ha planteado el gobierno brasilero

La línea de conducta desarrollada por el Presidente Uribe y la Cancillería, expresada en la inasistencia a la cumbre de UNASUR, en la aceptación de asistir a la nueva reunión de tal organismo, en la negativa a estar presentes para ser un posible blanco de agresiones en la próxima reunión de Ministros de Defensa y en la convocatoria de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, debe constituir una posición compartida unánimemente por la nación colombiana, toda vez que es llevada a cabo por la primera autoridad nacional y única encargada de ejercerla, pero no debería estar exenta de algunos análisis y preocupaciones. Por ejemplo: ¿Por qué no se tuvo en cuenta la brillante exposición del jefe del Liberalismo en la Comisión Asesora, cuando tenía abundancia de buenas razones y había sido el primero en rodear a nuestro Presidente?

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad