martes 18 de febrero de 2020 - 12:00 AM

La calidad del aire, otro problema de alcance metropolitano

...hay expertos en asuntos de tránsito que han sostenido una y otra vez que el ‘pico y placa’ ni es solución, ni es necesario para mejorar el tráfico en Bucaramanga y, con mayor razón, en ciudades pequeñas.
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Nuevamente en el área metropolitana se propone, esta vez en Girón, modelos de restricción al tránsito de vehículos con la excusa de mejorar la calidad del aire, porque se presume que restringir la circulación de carros y motocicletas tiene como consecuencia la disminución de concentraciones de material particulado en la atmósfera en cantidad suficiente como para corregir la mala calidad del aire.

Pues, si se revisa la experiencia acumulada y el concepto de expertos tanto en materia de tránsito como ambiental, rápidamente se entiende que lo que se está proponiendo en Girón no tiene asidero en la realidad y que cuando menos es una terquedad plantear a la ciudadanía alternativas probadamente inoperantes para solucionar problemas mucho más serios que lo que se quiere reconocer.

Por una parte, plantear restricción a un grupo de vehículos para agilizar la circulación ha demostrado, tanto en las grandes ciudades como en las intermedias, que, lejos de ser una solución, puede ser una manera de agravar el problema, pues los conductores, para evadir la prohibición, terminaron adquiriendo un segundo vehículo, lo que aumentó el parque automotor y el problema que trataba de solucionarse, se complicó aún más. Además, hay expertos en asuntos de tránsito que han sostenido una y otra vez que el ‘pico y placa’ ni es solución, ni es necesario para mejorar el tráfico en Bucaramanga y, con mayor razón, en ciudades pequeñas.

Por otra parte, restringir la circulación de carros y motos tampoco constituye una respuesta eficaz al crítico problema de la calidad del aire en el área metropolitana, afirmación que hacen también expertos en materia ambiental, sustentándose en datos históricos. Lo que muestran estas experiencias, en el caso de Bucaramanga, es que incluso en los días sin carro la reducción en el material particulado en el aire es mínima y hay zonas de la ciudad donde ni siquiera disminuye. Esto deja en claro que la restricción vehicular es una medida que si bien tiene un impacto sobre la calidad del aire, es mínimo, y más bien puede servir para distraerse de soluciones mucho más efectivas, de fondo y de largo plazo, como la siembra masiva de árboles, entre otras medidas que, dicho sea de paso, deberían pensarse en el plano metropolitano y no en casos particulares de los municipios, que es un viejo concepto que cada vez tiene menos sentido, sobre todo en aspectos tan obviamente comunes como lo es el medio ambiente.

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