viernes 08 de marzo de 2019 - 12:00 AM

La calidad del aire que respiramos

En las últimas semanas, a raíz de las medidas tomadas en Bogotá y Medellín para aliviar el problema de la mala calidad de aire que en tales ciudades respiran sus habitantes, funcionarios municipales de Bucaramanga han promovido la idea de ampliar el “pico y placa” para mitigar el problema y para que nuestra región no llegue a los puntos críticos que viven las citadas ciudades.

La contaminación del aire de las ciudades es un fenómeno que llegó con la industrialización y buena parte del esmog que hay es de procedencia industrial. El aire que respiran nueve de cada diez personas en el planeta es contaminado. En Colombia, el 76% de los municipios que vigilan la calidad del aire registran niveles de contaminación, pero tales mediciones son deficientes.

¿Es atinado lo que se propone para Bucaramanga? La calidad del aire que se respira en las cabeceras de los municipios del área metropolitana de Bucaramanga no es de buena calidad, pero antes de tomarse medidas deben hacerse estudios serios, ajenos a todo tipo de intereses, cuya base sea una rígida vigilancia de la calidad del aire que respiramos. Hoy, tenemos pocas estaciones de monitoreo; debe establecerse cada cuánto se les hace a ellas mantenimiento, qué cobertura tiene cada una, cuántos días al año miden la calidad del aire, si son o no suficientes para establecer tal cometido en nuestras ciudades, etc.

Primero se debe establecer si los datos que tenemos son o no confiables, suficientes y luego, determinar las medidas más adecuadas para aliviar tal problema. Tomar decisiones prematuramente es partir de suposiciones y una política acertada no parte de conjeturas.

Ampliar el “pico y placa” disminuye los “trancones” o atascos de vehículos en las vías, pero no solo los vehículos producen polución, ni todos lo hacen en el mismo grado. Los que más contaminan son los que usan diesel, las motocicletas y los vehículos “chimenea” de todo tipo que deambulan por las calles.

Dar como solución el transporte público urbano de pasajeros exige crear antes un sistema de tal tipo de transporte que realmente sea eficaz pues el que actualmente hay es muy deficiente.

Así, primero debe establecerse certeramente la calidad del aire que respiramos y después, tomar medidas. No “busquemos la calentura en las sábanas”.

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