miércoles 19 de diciembre de 2018 - 12:01 AM

La confianza en la hoja de ruta

Si no se recupera pronto la confianza, será difícil recuperar el rumbo.

Grandes cambios deben producirse lo antes posible en las altas esferas gubernamentales, de tal manera que sea posible recuperar la confianza en la gobernanza, para poder estar en condiciones de asegurar una buena marcha institucional que permita un desarrollo armónico del país.

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Los niveles de popularidad del Presidente Duque bajaron dramáticamente en cortísimo tiempo, situación que ha generado una enorme preocupación en los ciudadanos y muy especialmente en los inversionistas. Sumado a eso vemos que el gobierno no cuenta con un respaldo sólido en el Congreso, situación que ha significado el fracaso de muchas iniciativas legislativas en donde se guardaban altas esperanzas de cambio y transformación.

Creemos que la opinión pública no ha podido identificar un mensaje claro por parte del jefe del Estado; lo observa como un hombre de buenas intenciones, pero que carece de capacidad ejecutora y de claros principios orientadores, en donde cabe agregar la ausencia de un carácter más definido frente a los grandes problemas que afronta la nación.

El Presidente no puede gobernar solamente con el uribismo, pues ese escenario no le da el respaldo que requiere para lograr aprobar las reformas que se necesitan. Como todos los gobiernos del mundo, es necesario contar con unas mayorías parlamentarias que puedan estar en capacidad de aprobar lo que se requiere.

Lo prometido una vez elegido Duque fue que acudiría a un gabinete técnico y que no apelaría a partijas políticas. Y aunque se aplaude la decisión de buscar un gabinete técnico, incorporó claros representantes del uribismo (Interior, Cancillería, Defensa y Trabajo) y todos los demás grupos quedaron por fuera. Este escenario produjo furia en los no incorporados y sentidas protestas dentro de su mismo partido, porque sus correligionarios querían mucho más.

Así las cosas, el gobierno flaquea apenas comenzando y las anheladas transformaciones se encuentran hoy frustradas, porque no existen los respaldos requeridos para poder estar en condiciones de materializarlas.

Fuera de eso, las protestas populares continuas preocupan y el desgaste del paro estudiantil fue muy notorio. Además no es posible identificar dentro del gobierno voces experimentadas y sensatas que asesoren bien y que puedan estar en condiciones de sortear los escenarios difíciles, lo que hace que no exista capacidad para poder reaccionar con éxito frente a las adversidades.

Si no se recupera pronto la confianza, será difícil recuperar el rumbo.

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