jueves 23 de junio de 2011 - 5:56 PM

La crisis carcelaria en América Latina

Los gobiernos de América Latina en general y el de Colombia, en particular, deben poner en los primeros lugares de su agenda el darle solución al problema de hacinamiento en las cárceles y el dilucidar a fondo y sosegadamente las causas del crecimiento de la delincuencia.
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En junio las noticias han puesto al descubierto el crítico problema carcelario que vive Venezuela, país donde ha habido un agudo enfrentamiento entre presos y autoridades en las cárceles El Rodeo I y El Rodeo II, ubicadas a 40 kilómetros de Caracas; disturbios que dejaron un saldo de cerca de dos decenas de muertos, numerosos heridos y el decomiso de armas de grueso calibre que estaban en poder de los amotinados.

El Rodeo I es una prisión con capacidad para albergar a 500 detenidos y tiene una población de 2.500 internos; en El Rodeo II hay 4.700 presos cuando su capacidad es para 750 personas.

Hace algunos meses fueron escenario de similares hechos las cárceles chilenas y las autoridades australes se vieron en calzas prietas para controlar la situación. Poco tiempo antes el amotinamiento tuvo lugar en cárceles de Brasil y penales de Argentina. Colombia es de público conocimiento, no es ajena a tal situación y por el contrario, permanentemente son noticia las irregularidades, conflictos y tropiezos que se viven en nuestras cárceles, sean ellas comunes, o bien, especiales, como aquellas en que están recluidos militares.

El problema, pues, no es aislado en este o aquel país de América Latina. Por el contrario, el Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuente (ILANUD), expresa que existe una muy grave situación penitenciaria en toda la región Latinoamericana, territorio en el que entre 1.992 y 2.011 en la mayoría de países se ha triplicado el número de presos, provocando una sobrepoblación en las prisiones, gran aumento del hacinamiento, suicidios y homicidios al interior de las cárceles, sobresaliendo los casos de Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, El Salvador, México, Panamá, Perú, Uruguay, Ecuador y Nicaragua.

Para la Oficina en Washington de Asuntos Latinoamericanos (WOLA), la mayoría de la población carcelaria de la región está privada de la libertad por incurrir en delitos relacionados con el tráfico de estupefacientes.

Los analistas estudian las causas del preocupante crecimiento de la población carcelaria en la región y consideran que en ello influyen significativamente el lento trámite de los procesos penales, el tráfico de drogas alucinógenas y la alta tasa de desocupación que hay, entre otras.

Los gobiernos de América Latina en general y el de Colombia, en particular, deben poner en los primeros lugares de su agenda el darle solución al problema de hacinamiento en las cárceles y el dilucidar a fondo y sosegadamente las causas del crecimiento de la delincuencia, para no seguir aplicando medidas paliativas e implantar una acertada política criminal.

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