viernes 08 de enero de 2010 - 10:00 AM

La crisis del agua

Si algo ha alborotado al país y a los medios de comunicación en estas semanas, es la crisis del agua.

Este preciado líquido hoy en Colombia entraña una inmensa contradicción,  pues menos del 1% del total de agua del planeta es agua dulce disponible. Por un lado, Colombia forma parte de las dos últimas reservas de agua dulce del planeta que son los Andes y la Amazonía, hecho que hace que nuestro país sea para la economía internacional y las naciones del primer mundo una reserva estratégica pues el mercado mundial del agua es dinámico y la venta de agua embotellada en el año 2000 movió cerca de 22 mil millones de dólares (aparte del dinerario que circula en torno al servicio público de suministro de agua en el globo), esperándose que la población para 2025 crezca en un 57% sobre el número actual de habitantes.

Pero mientras tenemos tan privilegiada posición, por otra parte, contradictoriamente atraviesa Colombia aguda crisis de agua, lo que es una muestra de la profundización de nuestra crisis ambiental.

Vanguardia Liberal publicó en días pasados, en primera página, una fotografía que resalta que el río de Oro, antes de gran caudal, es por estos días un angosto hilo de agua que corre por entre las piedras y los desechos que arrojan a su lecho.

En Colombia la deforestación, la contaminación y el crecimiento de la población, han producido una crisis en las fuentes de agua dulce. Nuestros ríos están altamente contaminados, no solo el río Magdalena y el río Bogotá; es de ver el grado de contaminación en que están las aguas de los ríos Fonce, Suárez, Chicamocha y Lebrija en la región santandereana.

En nuestro país cerca del 90% de las aguas negras y millones de kilos de herbicidas e insecticidas se depositan en los ríos y quebradas, sin tratamiento previo, lo que unido a la deforestación ha deteriorado y empobrecido nuestros recursos hídricos. Hemos destruido los ecosistemas que los producen y protegen, sobreexplotado las fuentes tradicionales de agua. Hemos abusado del agua y de allí la crisis que vivimos, esa cuya gravedad no alcanzamos a medir aún.

¿Y qué, coherente, sistemático y que convoque a la comunidad ha hecho el Estado? Muy poco, casi nada.

La sequía actual es un llamado de atención de la naturaleza para que cambiemos radicalmente nuestra relación con el agua y con la forma como la usamos, lo que exige un gran esfuerzo colectivo y que haya al respecto una política de Estado, pues o cambiamos nuestra cultura respecto del agua, o Colombia en muy poco tiempo habrá pasado de la opulencia en fuentes hídricas a ser un país sediento por haber derrochado la gran riqueza hídrica de que nos dotó la naturaleza. Y lo peor que nos podría pasar es que ello ocurra.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad