lunes 05 de agosto de 2019 - 12:00 AM

La crisis del Consejo Superior de la Judicatura

Ya es hora de que se ponga freno a esta situación pues tal estado de cosas genera inconformidad en el seno del medio judicial y en el gremio de abogados pues, de contera, la Sala Disciplinaria es lenta en la expedición de fallos.

La Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, CSJ, atraviesa aguda crisis desde hace varios años. En 2015, por orden de la Ley de Equilibrio de Poderes, ha debido desaparecer pero sigue funcionando, investigando y dictando sentencias disciplinarias contra jueces y abogados litigantes, que son quienes están sometidos a su jurisdicción y competencia. Ello es consecuencia de intereses políticos y de la expedición de varias polémicas sentencias que han obstaculizado el cumplir con dicha Ley. En tanto, la situación en la Sala Disciplinaria es anómala y varios de sus magistrados tienen en su contra investigaciones disciplinarias.

Dos de tales magistrados, Julia Emma Garzón y Pedro Sanabria, hace varios años cumplieron el período para el cual fueron designados y han debido retirarse pero, pese a los cuestionamientos que se les ha hecho, a esfuerzos y acciones adelantadas para que ello suceda, han aprovechado la situación y siguen impartiendo justicia.

Lo citado ha entorpecido en forma aguda el funcionamiento de tan importante institución de la Rama Judicial y se espera que el Gobierno Duque tome la determinación de actuar en el futuro inmediato para poner fin a tan anómalo estado de cosas. En tanto, en la judicatura y en el gremio de abogados crece la inconformidad con tal estado de cosas.

Muchos se preguntan: ¿con qué autoridad sanciona la Sala Disciplinaria a abogados litigantes y a jueces que han incurrido en faltas disciplinarias contra la moral y la ética, si sus integrantes no han dado ejemplo dando un paso al costado a las dignidades que desde hace varios años anómalamente detentan? Ya es hora de que se ponga freno a esta situación pues tal estado de cosas genera inconformidad en el seno del medio judicial y en el gremio de abogados pues, de contera, la Sala Disciplinaria es lenta en la expedición de fallos y el acceso a información de los casos que allí se llevan es difícil.

Dicho estado de cosas lesiona el buen nombre del Estado y de la administración de Justicia, no tiene explicación válida alguna como no sea el mal funcionamiento del aparato estatal y la incapacidad que ha demostrado el Estado de poder solucionar las diversas anomalías que hay en tantas instancias de tan importante Rama del Poder Público.

editorial
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