domingo 21 de junio de 2020 - 12:00 AM

La crisis del transporte público urbano

El problema es muy grave, requiere medidas urgentes y de gran inteligencia y eso da temor pues no hay certeza de que quienes ejercen la autoridad en los cuatro municipios afectados y el Área Metropolitana, tengan la sensatez exigida por la actual coyuntura para tomar decisiones atinadas.
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La suspensión repentina del servicio de Metrolínea el pasado miércoles, por dificultades para la renovación de la póliza que garantiza el cumplimiento de uno de sus operadores y que afectó a los usuarios de Piedecuesta, parte de Floridablanca y el Norte de Bucaramanga, quienes sin previo aviso tuvieron que acudir a otras alternativas -muchas de ellas informales- para movilizarse, dejó nuevamente en evidencia la crisis del sistema de transporte urbano masivo de los municipios del área metropolitana de Bucaramanga, aquel que desde 2.009 es administrado por Metrolínea y es el único autorizado para movilizar pasajeros por las vías vehiculares de Bucaramanga, Floridablanca, Piedecuesta y Girón.

La crisis comenzó a incubarse desde la fase de estudios previos, se sumó la forma no inteligente como el gobierno nacional precipitó la constitución de las dos sociedades anónimas encargadas de operar el sistema, se agregó la forma poco lúcida como las partes (autoridad de transporte, empresa y transportadores) han llevado sus relaciones y el abundante y reiterativo número de desavenencias que entre Metrolínea y los operadores ha habido, más la crisis económica, administrativa y de diversos órdenes que ha vivido por más de 10 años Metrolínea. Y la lista es incompleta.

Los platos rotos los están pagando los habitantes de Bucaramanga y de los municipios de su área metropolitana, quienes son ajenos al asunto.

El problema es muy grave, requiere medidas urgentes y de gran inteligencia y eso da temor pues no hay certeza de que quienes ejercen la autoridad en los cuatro municipios afectados y el Área Metropolitana, tengan la sensatez exigida por la actual coyuntura para tomar decisiones atinadas.

Hay un sector que busca que el transporte público urbano vuelva a aquello que se vivía a finales del siglo XX; eso sería desacertado pues se lesionaría letalmente el futuro de la región. Volver al sistema de transporte de hace 20 años generaría un gravísimo problema de movilidad vehicular, aumentaría la polución en los cuatro municipios (que está en extremo deteriorado) y se multiplicaría exponencialmente el transporte informal.

El momento exige brillantez en la toma de medidas. Las decisiones que se tomen pueden afectar agudamente el porvenir de la región en un momento crucial, cuando estamos padeciendo las consecuencias de la pandemia de COVID–19.

Las dificultades de renovación de la póliza de Metro5 Plus, que afortunadamente se solucionó rápidamente, fue sin embargo, otro llamado de atención sobre las fragilidades del sistema. El tiempo señalará si quienes gobiernan nuestros municipios están o no a la altura de las circunstancias, para tomar las decisiones correctas.

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