sábado 24 de agosto de 2019 - 12:00 AM

La difícil movilidad en Bucaramanga

Tal obra de infraestructura era impostergable en 2004, momento en el que se afirmaba que su proceso de contratación comenzaría en 2005, y hoy, 15 años después, sigue ‘engavetado’ en alguna dependencia municipal.
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Uno de los problemas más críticos de Bucaramanga es la difícil y riesgosa movilidad por sus calles y el agudo estado de deterioro de su malla vial. Uno de los puntos que más ‘trancones’ o ‘tacos’ de vehículos causa a todo lo largo de cada jornada, en especial en las horas llamadas pico, está ubicado en la calle 56 con carrera 27, y en la calle 56 con diagonal 15. La aglomeración de medios de transporte en tales cruces, en todas las direcciones, genera trastorno en un amplio radio de calles y carreras hacia el norte, sur, oriente y occidente. Largas filas de vehículos y gran desorden urbano se viven cuotidianamente en la diagonal 15, en la autopista a Floridablanca, en la calle 56 y aledañas. No se podrá mejorar el tránsito en buena parte de la ciudad sin que haya un intercambiador vehicular en la calle 56 con la carrera 27.

Tal obra de infraestructura era impostergable en 2004, momento en el que se afirmaba que su proceso de contratación comenzaría en 2005 pues era básica para la ciudad y hoy, 15 años después, sigue ‘engavetado’ en alguna dependencia municipal. En tanto, día tras día crece la fila de automotores en la autopista tratando de entrar a la meseta por la carrera 27, o por la diagonal 15, o en la calle 56 hacia el occidente hasta llegar a la Ciudadela Real de Minas, o por la carrera 27 desde el norte congestionando la fluidez del tráfico desde el Mesón de los Búcaros y por el oriente desde la rotonda de Terrazas.

Cuando se pensó que se iniciaría su construcción en 2004, el costo de la obra se estimaba en $ 6.500 millones de entonces, hoy no tenemos datos de cuanto valga hacerlo pero la ciudad lleva 15 años hundida en aguda inmovilidad por no haberse construido oportunamente. El haber retrasado la construcción de tal obra de infraestructura ha sido muy costoso para la ciudad y para sus gentes.

Los razonamientos emocionales han estigmatizado las obras de infraestructura argumentando que una ciudad no es cemento pero sin obras básicas como esta no hay ciudad sino maremágnum; mucho ha deteriorado la calidad de vida y dificultado la tarea de hacer ciudad el no haberlo construido oportunamente.

editorial
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