domingo 19 de enero de 2020 - 12:00 AM

La elección de Contralor en el país más corrupto del mundo

Pedimos a la Asamblea de Santander transparencia en la elección del Contralor y que se escoja a quien verdaderamente cumpla el perfil para este cargo.
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Esta semana, el índice Mejores Países del Mundo 2020, realizado por la Revista U.S. News, ubicó a Colombia como el país más corrupto del mundo. Para llegar al resultado, se encuestaron 20.000 personas sobre su percepción de los países y la seguridad que le representaría invertir en ellos en términos de confiabilidad del Estado, de las normas, de la transparencia de los funcionarios y los procesos, etc. El resultado ubicó a Colombia como el país que se percibe como el más corrupto del planeta.

La noticia no sorprende, pues hace mucho tiempo que los colombianos nos enfrentamos a diario con escándalos relacionados con carteles de contratación, de medicamentos, de estudiantes fantasmas, de pacientes inexistentes, por citar algunos, y que van de la mano con hospitales que se construyen a medias y jamás funcionan, piscinas olímpicas ahogadas en la maleza, patinódromos abandonados y vías terciarias que no se pavimentan, a pesar de que en las cuentas públicas se han pagado como si fueran autopistas.

Gran parte de la responsabilidad de esta vergonzosa realidad es que, precisamente, las entidades a las que corresponde vigilar que no se roben los recursos públicos han sido pasivas, o mejor, cómplices en que en nuestro país, según cifras de la Contraloría, se pierdan cerca de $50 billones el año en corrupción.

Por eso, la elección de contralores no es asunto de poca monta, pues corresponde a estos funcionarios vigilar que el dinero de todos no termine despilfarrado o engrosando las fortunas de quienes convirtieron la contratación pública en su fuente de enriquecimiento. A pesar de la importancia de su función, la realidad es que las contralorías se han convertido en uno de los principales aliados de la corrupción, pues en estos cargos son nombrados personajes cercanos a los gobernantes, que están allí para taparles sus actos de corrupción. Nuestra región no ha sido ajena a esta práctica.

Una vez más nos encontramos ad portas de la elección de contralores municipales y de Contralor departamental.

Mientras en Bucaramanga esta elección se frenó por las acciones judiciales ante las denuncias de presuntas irregularidades en el proceso, en el departamento el tema avanza, y por desgracia de forma nada alentadora.

Denuncias de acuerdos políticos tras bambalinas, de instrucciones dadas desde prisión, de promesas a los diputados de entregar puestos a cambio de votar por un candidato, entre un largo etc, preocupan infinitamente y hacen temer que quien sea el próximo Contralor de Santander no estará allí para cumplir la función que constitucionalmente le corresponde, sino para cumplir la parte del acuerdo de corrupción que le corresponde.

Pedimos a la Asamblea de Santander transparencia en la elección del Contralor y que se escoja a quien verdaderamente cumpla el perfil para este cargo. Una Asamblea renovada nos permite creer que puede ser posible que por primera vez prevalezca el interés general sobre las componendas políticas. Esperemos que a final no sea más de lo mismo y que no sigamos con cuatro años más de corrupción.

editorial
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