domingo 09 de diciembre de 2018 - 12:01 AM

La hora de enderezar el rumbo

Creemos que el presidente Duque tiene las calidades y la capacidad de conciliación que requiere el país. Pero sin duda, su imagen no puede seguir siendo la de un Presidente distante, desconectado de la agenda ciudadana. Ya no hay lugar para más errores.

Es claro que un país como Colombia tiene problemáticas tan profundas, que se necesitarían décadas para darles solución. Y también es cierto que ningún gobernante, por talentoso que sea, es capaz de devolver la fe en las instituciones de forma inmediata.

Pero cumplidos cuatro meses de Gobierno del presidente Iván Duque, son evidentes las situaciones sobre las que valdría la pena que el Gobierno enderezara su rumbo.

La decisión de Duque de rodearse de un equipo técnico, lejos de componendas entre partidos políticos y caciques regionales, mereció el aplauso y sigue siendo una decisión del mandatario valiente y bien intencionada, que debería dar fruto. Pero los errores que se han cometido en algunas decisiones hacen pensar que hay falencias en quienes rodean al Presidente, y el país empieza a pedir mayor firmeza en las actuaciones del mandatario.

El último capítulo de la elección de la terna de fiscal ad-hoc para el caso Odebrecht muestra a un Gobierno falto de juristas que eviten someter a Duque a una situación como la ocurrida: que a solo un día de presentada la terna para elección de fiscal la magistrada Margarita Cabello renuncie por estar inmersa en una posible inhabilidad y que al día siguiente la terna sea devuelta por la Corte Suprema por inviable, demuestra una improvisación que no tiene justificación.

A esto se suma lo que ha ocurrido durante el trámite de la Ley de Financiamiento, donde se han hecho anuncios como gravar los productos de la canasta familiar o los contratos de prestación de servicios, que luego de despertar la indignación general, han sido retirados. Mientras esto sucede, los estudiantes han marchado incansablemente por más recursos para la educación, marchas que han terminado en caos y actos de vandalismo. Y en contraste se ve al Presidente lejano a estos hechos y en actuaciones que han trasmitido una imagen de superficialidad, que no conviene ni a Duque ni al país. Hoy, según la última encuesta de Datexco, la aprobación de la gestión del Presidente es del 28%.

Es tiempo de corregir el rumbo. Creemos que el presidente Duque tiene las calidades y la capacidad de conciliación que requiere el país. Pero sin duda, su imagen no puede seguir siendo la de un Presidente distante, desconectado de la agenda ciudadana. Ya no hay lugar para más errores.

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