sábado 15 de febrero de 2020 - 12:00 AM

La incapacidad de la oficina de pasaportes

Si los anteriores gobiernos no lo hicieron, corresponde al que está comenzando tomar cartas en el asunto, no solo para que se respete al ciudadano, sino para detener una fuente de corrupción...
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Luego de ser durante muchos años una oficina ejemplar por su cumplimiento, la dependencia que tramita los pasaportes en la Gobernación de Santander es hoy territorio de incompetencia. Según ha dicho su nueva directora, esta situación es es consecuencia de la escasa capacidad operativa que tiene esta dependencia, pero según varios de sus usuarios, la situación se debe a una especie de ineficiencia consentida por algunos funcionarios para mantener en las afueras de esas dependencias el negocio de los tramitadores.

Las frecuentes denuncias de quienes acuden a diligenciar el documento sobre las fallas en el trámite del mismo, que en algunos casos, dicen los ciudadanos, les ha costado varios meses de intentos para lograrlo, llevó a reporteros de Vanguardia a esas oficinas y en días pasados comprobaron que, efectivamente, en la calle, junto a las largas filas de ciudadanos que intentan conseguir una cita personalmente porque a través de la web no lo consiguen, están los tramitadores lucrándose de la incapacidad de la oficina.

La recién posesionada Coordinadora de Pasaportes de Santander no desconoció el problema e invitó a los ciudadanos a denunciar a los tramitadores y, además, explicó que buena parte del mal servicio que está prestándose se debe a que tienen la mitad de los funcionarios y espacio físico que requiere la oficina y, además, la página web, que es la pieza clave en el sistema, no está bajo su responsabilidad, sino de los ingenieros que trabajan directamente con la Gobernación. Estas son las razones por las que, en pocas palabras, y como lo decíamos al comienzo, lo que hace ya bastante tiempo fue una organización ejemplar, en las últimas administraciones departamentales se convirtió en un sistema que, además de no cumplir con su objetivo ni lejanamente, auspicia la corrupción que se deriva de la funesta sumatoria entre la necesidad ciudadana y la ineficiencia oficial.

De ninguna manera se compadece con el deber de transparencia, que es propio de la administración pública, permitir que se deteriore, o no corregir las falencias de un servicio como el del trámite de pasaportes, que suele ser un documento de máxima importancia, al punto de que, muchas veces, de ello dependen las mejores oportunidades en la vida de muchas personas. Si los anteriores gobiernos departamentales no lo hicieron, corresponde al que está comenzando tomar cartas en el asunto, con prontitud y eficacia, no solo para que se respete al ciudadano, sino para detener una fuente de corrupción que está creciendo alrededor de la actual ineficiencia del sistema.

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