sábado 10 de abril de 2021 - 12:00 AM

La inseguridad en el área metropolitana no es un problema de simple percepción

Si de algo nos enorgullecíamos los habitantes del área era de la libertad de caminar por las calles o de sentarnos a departir muchas veces en la puerta de casa sin temor a ser robado o agredido. Pero esta cada vez es una opción más remota.
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El gobernador de Santander, ante las crecientes denuncias de recrudecimiento de la inseguridad en el área metropolitana de Bucaramanga, ha pedido a la Policía y al Ejército un plan de choque para combatir la inseguridad que ha hecho crisis en Bucaramanga, y aunque en efecto la situación es agobiante y la Policía debe contar con el respaldo de la autoridad civil para cumplir con su deber primordial de proteger la vida, la integridad física y la seguridad de las personas, no está del todo bien sumar al Ejército en este llamado, pues la función de esa fuerza está orientada primordialmente a la defensa de la soberanía, la independencia y la integridad territorial.

Muchas veces se ha debatido y cuestionado el uso del Ejército en labores que son propias de la Policía por cuanto, su formación, orientación y equipamiento están proporcionados para enfrentamientos de entidad no solo distinta, sino superior, y ese poder debe estar puesto al servicio de las tareas que la Constitución le señala y no en patrullar ciudades.

No obstante, es una realidad que no se puede minimizar la necesidad de insitir en medidas que puedan frenar la ocurrencia de hechos delictivos como los que hemos visto las últimas semanas en la capital santanderana. No es percepción ciudadana el que cada vez con más frecuencia ocurran robos masivos a establecimientos, mientras la gente departe en sus terrazas o que cada vez son más los relatos de mujeres atacadas por delincuentes en moto que por quitarles el bolso son arrastradas y golpeadas.

Si de algo nos enorgullecíamos los habitantes del área metropolitana era de la libertad de caminar por las calles o de sentarnos a departir muchas veces en la puerta de casa sin temor a ser robado o agredido. Pero esta cada vez es una opción más remota.

Se requieren más acciones. Esta es una realidad. Obviamente, la acción policial frente al delito es necesaria para prevenirlo y combatirlo, pero esto por sí mismo solo termina por ser una rueda que gira siempre en un mismo punto. El pie de fuerza policial es insuficiente para la ciudad, por ejemplo, así como la capacidad sancionatoria, pues de nada vale denunciar el robo de un celular o de una cartera, lo que permite que el hecho se repita una y otra vez. Si queremos que la seguridad avance, tenemos que empezar por reconocer que es un problema real y trabajar en la búsqueda de soluciones de la mano de todos los actores involucrados y responsables de salvaguardar la misma. Negar lo que sucede es el primer paso para fomentar la delincuencia.

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