lunes 14 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

La investigación de La Batanera va camino a la impunidad

los santandereanos tuvimos la expectativa de un castigo para los responsables de este desastre administrativo y constructivo, pero hoy, cuatro años después de anunciada la investigación y señalados los indicios de corrupción, nadie ha sido responsabilizado de los hechos
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Después de los sonados fracasos de obras como el puente de Hisgaura en la vía Curos - Málaga, o los frecuentes deslizamientos por coluviones en la vía a Barrancabermeja, el intercambiador del Mesón de Los Búcaros, el tercer carril de la autopista, el Portal de PQP, el puente en el mismo lugar o el Intercambiador de Fátima, hemos tenido que ocuparnos en los últimos días de otro proyecto en el que se ha advertido no solo la falta de idoneidad de los constructores, sino indicios sólidos de corrupción: se trata de la represa La Batanera en Vélez, que comenzó siendo una esperanza para los habitantes de este municipio y terminó en un verdadero fiasco para la gobernación de Richard Aguilar.

El proyecto tuvo un costo de 1.886 millones de pesos y fue pomposamente inaugurado, con presencia del gobernador y todas las personalidades locales, en la víspera de la Navidad de 2015, pero seis meses después, el 7 de junio de 2016, los tres años de construcción y los casi dos mil millones de pesos invertidos se perdieron cuando la represa se desbordó como consecuencia del primer aguacero fuerte que cayó en la zona. Pero, al parecer, el aguacero no fue la causa principal del desastre, sino la corrupción, pues solo tres meses después de ocurrido el desborde, el contralor departamental de entonces anunció hallazgos fiscales por 9.394 millones de pesos.

Pero, así como los veleños pagaron una represa con la que finalmente no pudieron contar, los santandereanos tuvimos la expectativa de un castigo para los responsables de este desastre administrativo y constructivo, pero hoy, cuatro años después de anunciada la investigación y señalados los indicios de corrupción, nadie ha sido responsabilizado de los hechos en una investigación que parece caminar por la penumbrosa senda que termina en el puerto de la prescripción y la impunidad, al que ya está muy cerca. La noticia de la última semana es que el actual gobernador, Mauricio Aguilar, descartó la reconstrucción de la fracasada represa construida en la administración de su hermano Richard, y propone la opción de construir tanques de almacenamiento.

Y en medio de este caso de ineficiencia, corrupción e impunidad, los veleños siguen sufriendo sus viejos problemas de suministro de agua potable y simplemente son hoy un ejemplo más del irrespeto de una clase política y dirigente que, a pesar de demostrar su incapacidad, sin recato alguno les requiere cada tanto su favor como electores.

editorial
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