jueves 04 de junio de 2009 - 10:00 AM

La lección de la quiebra de General Motors

Durante cerca de un siglo, General Motors fue el emblema de la gran producción y el desarrollo de un país pujante y líder en materia de economía y administración de empresas: Estados Unidos. A lo largo de tal lapso se consideró que allí las cosas se hacían bien, se iba por delante de los cambios tecnológicos y que la vanguardia empresarial sabía enfrentar el reto del cambio de los tiempos.

Pero otra vez la historia le da al hombre la lección de que todo tiene un amanecer, un clímax y su momento de decadencia. Este último le llegó a tan emblemática empresa por darse cuenta tarde de que sus costos de producción y de administración estaban salidos de madre y que sus productos ya no eran lo que décadas atrás habían sido en el mercado: lo mejor y más avanzado.

General Motors no adecuó los vehículos que producía a las necesidades cambiantes del mercado estadounidense y cuando tomó conciencia de que estaba produciendo vehículos costosos y de gran consumo de combustible a los compradores, tenía sobre sus hombros costos laborales demasiado altos y muchas gabelas para sus directivos y ejecutivos. Es decir, la empresa había mutado de líder a dolor de cabeza económico. La consecuencia de ello es que hoy está en bancarrota, que obligó al gobierno central del país modelo del libre cambio a hacerle gigantescos préstamos de dinero que terminaron convirtiendo al Estado en el principal accionista, es decir, prohijó una contradicción sin antecedentes.

Muchos interrogantes quedan del oscuro momento que atraviesa la General Motors en Estados Unidos. Los más interesantes derivan del hecho de que el principal laboratorio para estudiar las falencias y debilidades de las empresas, es el sosegado estudio de las causas que llevaron a la quiebra a una de ellas.
¿Podrán los ejecutivos colombianos y los estudiosos asimilar la lección?

Las numerosas facultades de Administra-ción de Empresas, de Ingeniería Industrial, de Negocios y ciencias afines que a lo largo y ancho del territorio nacional hay, tienen una oportunidad sin par para aprender de la crisis empresarial de la en otros momentos pujante empresa e irradiar a nivel nacional señales para que las compañías colombianas no incurran en los yerros que llevaron a tal emporio al desmoronamiento.

En General Motors las cosas no volverán a ser como eran. De una situación de crisis de tal envergadura no se sale fácil ni indemne. El giro de los tiempos señalará lo que sigue. Es precipitado emitir sentencias con aire pontifical sobre ello. Ojalá la lección sea asimilada.

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