Publicidad

Editorial
Lunes 26 de febrero de 2024 - 12:00 PM

La minería ilegal se lleva la escarpa de la ciudad

Compartir
Imprimir
Comentarios

Una pesimista sentencia popular dice que “todo es susceptible de empeorar” y lamentablemente es lo que ha venido ocurriendo en los últimos años en la frágil escarpa occidental de Bucaramanga donde se dio la reactivación de procesos erosivos que habían sido controlados casi en su totalidad a mediados del siglo pasado, por cuenta de la ineficiencia de la CDMB, copada por la politiquería desde hace décadas. Y si esto ya era inconveniente y peligroso para la seguridad de miles de familias, ahora tenemos que reconocer un nuevo y devastador enemigo en la minería ilegal que avanza silenciosamente por esa zona, que debería ser protegida.

Y no es simplemente un hombre con un cernidor separando manualmente el oro de la arena; según lo que encontramos en una reciente investigación de Vanguardia, hay una creciente presencia de mineros ilegales, incluso con maquinaria pesada, horadando las faldas deleznables de las escarpas occidentales, para llevarse el oro y la estabilidad del piso y dejar tras de sí la miseria, el desplazamiento y, a veces, la muerte, que es lo que le queda a quienes habitan allí en casas a las que estas mafias les van sacando la tierra donde penosamente se asientan.

El fenómeno lleva años creciendo al frenético ritmo de la ambición humana. La certeza de la presencia del metal y los altos precios en los que se puede negociar en el mercado negro del oro, también creciente en la ciudad, ha hecho que quienes viven de explotar esta industria pirata, se hayan organizado en bandas que aumentan su poder, mientras las autoridades pierden terreno. De aquí lo que queda para la ciudad solo es pérdidas: la erosión aumenta, la inseguridad también, la contaminación de quebradas y ríos con mercurio y otros elementos nocivos, es cada vez mayor y, como ocurre con el transporte, la ilegalidad se normaliza a los ojos de la ciudadanía y de las autoridades.

El problema hace rato desbordó la capacidad de respuesta de las autoridadades ambientales o administrativas, pues ahora, además de una catástrofe ambiental en marcha que la entidad mira con desdén e impotencia, se trata de un problema de mercado negro del oro, mafias de esa comercialización y práctica de actividades ilegales que son del resorte de la administración municipal y de la Policía Metropolitana, autoridades que deben actuar con urgencia y contundencia porque, sin duda alguna, se trata de una de las más grandes amenazas para el futuro de miles de familias en varias comunas de la ciudad.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí y únase a nuestro canal de Whastapp acá.

Publicado por Editorial

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad