martes 20 de enero de 2009 - 10:00 AM

La nueva administración de Estados Unidos

Toma hoy posesión de la presidencia de  E.U. Barack Obama, hecho que ha tenido una resonancia mundial sin antecedentes por ocurrir en medio de una delicada coyuntura económica y de grandes expectativas políticas y sociales internacionales.

Ni la ilusión que significó el comienzo de la era Kennedy -a comienzos de los años 60 del siglo XX- puede compararse con la alegría del pueblo norteamericano y el ramillete de esperanzas que tienen cifrados los cinco continentes en el nuevo mandatario del país del norte.

Razones hay, entre las que sobresalen el desprestigio de George W Bush y de su ideología, la aguda crisis económica internacional, el que un afroamericano llegue por primera vez a la presidencia, la juventud, arrojo y lucidez política del nuevo Presidente, la brillantez de su discurso y la necesidad que siente el planeta de que se ponga freno a la falta de controles que en economía significó la ejecución de las teorías difundidas por la escuela de Economía de la Universidad de Chicago.

Las medidas del gobierno Obama serán analizadas en otra oportunidad, ya que el brillante equipo que en tal materia ha integrado tiene que demostrar que sus antecedentes están a tono con lo exigido por los críticos tiempos actuales.

Para América Latina son fundamentales las propuestas que haga la Casa Blanca sobre las relaciones con esta parte del mundo.

Puede adelantarse que los TLC que aún no han sido aprobados (entre ellos el nuestro) quedarán dentro del congelador por un tiempo, así trate ello de ser disimulado por quienes trazan nuestra política económica y no haya habido una autocrítica de parte de quienes adelantaron tal negociación y pusieron todos los huevos de la política exterior colombiana en la canasta de tal acuerdo. Aún más, los TLC ya firmados, como los de México y Perú, serán revisados en su continente y en su contenido.

Inquieta si podrá o no encajar debidamente la administración Uribe Vélez en la nueva concepción de la política norteamericana, pues había demasiada sintonía con la versión Bush del conflicto interno nuestro, con su marcado énfasis en la postura ideológica antiterrorista y su teoría de lo bueno y lo malo.

La posición del equipo que entra en funciones en Washington es totalmente diferente y así la Casa de Nariño diga que encaja en lo que comienza, los hechos hacen pensar lo contrario. La concepción de 'potencia inteligente' de la nueva política exterior norteamericana, las inquietudes que tiene sobre el Plan Colombia, el énfasis en la defensa de los derechos humanos y de las vidas de los sindicalistas, la mezcla de pragmatismo y alianzas regionales, encuentran a nuestro gobierno interpretando una partitura muy distinta.

Ojalá sepamos sortear el cambio de ritmo para que el signo de los tiempos no nos haga a un lado ya que  hoy buena parte de la política que imperaba, será guardada por bastante tiempo en el cuarto de San Alejo.             

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