sábado 09 de enero de 2021 - 12:00 AM

La pandemia sigue probando nuestro carácter, pero también nuestras debilidades

No podemos perder de vista, ni por un momento, que una sola muerte es una tragedia para una familia ... insistiremos hasta el cansancio, quédemonos en casa y no convirtamos este puente que comienza en el inicio de una tragedia
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Son muchas las razones por las que la ciudadanía ha ido acumulando pesimismo, desconfianza y preocupación sobre la situación de la salud pública en el departamento en las últimas semanas. Los titubeos de los gobernantes a la hora de tomar decisiones, las divisiones internas en los grupos multidisciplinarios encargados de trazar las estrategias para afrontar la crisis, las divisiones y frecuentes inconsistencias a las decisiones que se informan a la comunidad, la debilidad de las instituciones frente a las presiones externas para orientar decisiones en uno u otro sentido, la inestabilidad del mismo sistema de salud, son, entre tantas otras, señales que nos llevan a la desconfianza y la incredulidad a la hora de evaluar el comportamiento de nuestros dirigentes frente a la pandemia.

A todo esto se suman ahora las recientemente conocidas informaciones de que, por una parte, solo desde noviembre pasado el laboratorio departamental está procesando pruebas de COVID y a un paso muy lento, además de la advertencia hecha por asociaciones médico-científicas en el sentido de que en el departamento hay déficit de sangre, sumado al desabastecimiento de medicamentos esenciales en clínicas y hospitales.

Frente a esto, tenemos la opción de sumirnos en la angustia y el pesimismo, o plantarnos con determinación ante la adversidad y responder como siempre nos hemos presentado, como una raza valiente, pujante, capaz, perseverante, entre otras virtudes. Si eso somos, así debemos responder a la hora presente, tanto quienes están en las órbitas decisorias, como quienes conformamos la sociedad y tenemos la obligación de ser responsables, de cada uno y de todos, mediante el disciplinado cumplimiento de las normas de bioseguridad y las restricciones que se imponen para desahogar la red hospitalaria, especialmente las UCI.

Aunque el acostumbramiento de la gente a la crisis parece ocultarlo todo, lo cierto es que estamos en el punto más complejo alcanzado desde que comenzó la emergencia. El dato del miércoles pasado sobre número de contagiados se acercaba a mil en un solo día, lo que para Santander es una cifra que tiene que llevarnos a pensar en tomar con firmeza las medidas que sea necesario adoptar para salvar decenas o centenas de vidas en las próximas semanas. No podemos perder de vista, ni por un momento, que una sola muerte es una tragedia para una familia y una pérdida importante para la comunidad. Por favor, insistiremos hasta el cansancio, quédemonos en casa y no convirtamos este puente que comienza en el inicio de una tragedia.

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