lunes 18 de enero de 2021 - 12:00 AM

La presencialidad hoy es una aspiración de la universidad y todo el sector educativo

... la virtualidad súbita y obligatoria, si bien hizo que decayera el nivel académico en un primer momento, puede servir como experiencia y material de análisis para dotar de nuevas metodologías y herramientas a la universidad y retribuir en el futuro próximo a los estudiantes con nuevas propuestas que les permita recuperar su confianza en sí mismos...
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Una amplia mayoría de estudiantes de las Universidades de Bucaramanga sienten que el aprendizaje en los últimos dos semestres, cursados virtualmente por razón del confinamiento, ha sido deficiente, según lo asegura una encuesta que sobre el tema aplicó la Udes. Una vez vivida esa experiencia, los universitarios concluyeron que el rendimiento académico y el aprendizaje en general, se da mucho mejor con las actividades presenciales.

En efecto, según la medición estadística, el 62% de los estudiantes de educación superior consideraron que su aprendizaje en el modelo virtual ha sido malo o regular, lo que es un índice que no solo debe preocupar a las instituciones educativas por lo que ya ocurrió en 2020, sino por lo que debe suceder en el presente año, en el que las condiciones de la pandemia no han mejorado y, al menos en este comienzo de semestre, obliga a mantener la virtualidad para la mayoría o la totalidad de las carreras. El pico que afrontamos y que aún tiene algunas semanas por delante, antes de que tengan efecto las restricciones que hoy se están imponiendo, sumado al previsible retraso en la vacunación, nos hace anticipar un lento y tardío regreso a la presencialidad.

Esto significa, en pocas palabras, que al menos serán tres los semestres que acumularán los estudiantes bajo un sistema que los deja insatisfechos y con serias dudas sobre su adecuada preparación profesional, lo que no es poco, considerando que, en muchos de estos pregrados esto impacta nada menos que el 30% de la carrera. Se entiende que las universidades se vieron impelidas a abordar un modelo educativo para el que ni la institución, ni los maestros, ni los estudiantes estaban preparados, luego el pobre balance que hacen estos últimos, no es sorpresivo.

Las universidades en nuestro departamento, especialmente la UIS, por supuesto, han demostrado de muchas maneras su fortaleza institucional y su calidad académica, ese bagaje, alcanzado con varias décadas de permanente esfuerzo y superación, es el que debe aparecer en estos tiempos desafiantes; la virtualidad súbita y obligatoria, si bien hizo que decayera el nivel académico en un primer momento, puede servir como experiencia y material de análisis para dotar de nuevas metodologías y herramientas a la universidad y retribuir en el futuro próximo a los estudiantes con nuevas propuestas que les permita recuperar su confianza en sí mismos y en sus posibilidades de alcanzar rápidamente un alto rendimiento profesional.

editorial
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