miércoles 09 de octubre de 2019 - 12:00 AM

La prevalencia de las instituciones

Con responsabilidad y respeto actuó también la Corte Suprema al abstenerse de apariciones o declaraciones públicas, sentando el criterio de que los jueces hablan con sus determinaciones
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La salud y la solidez de un Estado se da, entre otras circunstancias, por el grado de salud y solidez de las instituciones que lo conforman. Si estas se sostienen como inamovibles cimientos, entonces podrá una Nación levantar sobre ellas la estructura más segura, la más capaz, la más versátil. La estabilidad de esa estructura y la armonía de la arquitectura con que se diseñe el edificio social a partir de esas bases, estarán a salvo siempre y cuando todo tenga el basamento asegurado.

Por estos días en Colombia esas instituciones están sometiéndose a fuertes pruebas, como lo serán el próximo 27 de octubre las elecciones regionales para definir nuevos gobernadores y asambleas, y en lo municipal, concejos y alcaldes. Pero, además de esto, ayer precisamente el país esperaba con inquietud el desarrollo de la comparecencia del expresidente Álvaro Uribe ante la Corte Suprema de Justicia, hecho sin antecedentes en nuestra historia republicana, pero, sobre todo, un hecho que, dadas las expresiones radicales de personas afectas y no afectas al hoy senador, dejaban muy abierta la posibilidad de que se presentaran problemas de orden público.

Había entonces que esperar que las instituciones respondieran con la debida prudencia y acierto para que esos pronósticos catastrofistas, para bien de la Nación, no se cumplieran, y así fue. Gran aporte hizo el doctor Uribe Vélez al presentarse debida y oportunamente a la citación que tenía, con lo que demostró respeto y acatamiento al orden jurídico, un ejemplo vital para el país entero, máxime cuando viene de uno de sus líderes más connotados. Con responsabilidad y respeto actuó también la Corte Suprema al abstenerse de apariciones o declaraciones públicas, dejando así sentado el criterio, que nunca debió perderse, de que los jueces hablan por medio de sus determinaciones. El gobierno también guardó la distancia debida, al igual que la gran mayoría de los congresistas, estos sí deliberantes por naturaleza, pero que, dada la importancia del hecho judicial, dieron la oportunidad de que los poderes mantuvieran su independencia, sin que se disminuyera en un ápice su capacidad, su respetabilidad y su liderazgo frente al Estado y frente a la Nación.

Además de esto, quienes se presentaron a las calles a manifestar sus acuerdos o desacuerdos con los acontecimientos, aunque tuvieron sus momentos de peligrosa beligerancia, se mantuvieron finalmente dentro de los límites de la tranquilidad, lo que fortalece, como debe ser, el valor de la protesta que es derecho fundamental y expresión libérrima del sentir ciudadano, siempre y cuando respete los límites de las libertades ajenas, sin ofensas, sin taponamientos de vías y sin causar daño alguno a personas o bienes ajenos. Un balance muy positivo tuvimos, al final de un día con grandes expectativas.

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