viernes 30 de abril de 2021 - 12:00 AM

La protesta social se niega a sí misma cuando ataca la libertad de prensa

No compartir la línea editorial de un medio de comunicación no es razón suficiente ni excusa para arremeter contra él y sus periodistas, en lo que constituye una forma de censura violenta que sin duda menoscaba la legitimidad de la protesta.
Escuchar este artículo

Aunque las protestas sociales del pasado miércoles transcurrieron en calma la mayor parte del tiempo y en la mayor parte del país, hubo algunos hechos vandálicos que las empañaron y deben analizarse por cuanto implican grave desconocimiento de principios como el de pluralidad o tolerancia, además del ejercicio de libertades que son connaturales a la democracia y no pueden quedar sujetas a la voluntad o caprichosa interpretación de nadie, en tanto están inscritas en la Constitución que nos cubre a todos.

Nos referimos en particular a los hechos en los que las instalaciones de medios de comunicación o los periodistas fueron objeto de ataques directos por parte de personas que estaban dentro del grupo de los manifestantes. En Bucaramanga la situación tuvo un matiz diferente, y no menos preocupante, pues aquí la agresión contra periodistas de TRO y un reportero gráfico de Vanguardia provino de miembros de la policía que arremetieron contra los comunicadores en un intento por evitar que cumplieran su función social. Son ataques que condenamos sin ambages y sobre los que, más que declaraciones, exigimos investigaciones, identificación de los responsables y el establecimiento de las sanciones que correspondan a su grave falta.

En Medellín, Popayán y Cali se produjeron también ataques a la prensa por parte de autoridades y manifestantes, pero lo ocurrido en Bogotá contra las instalaciones de RCN y la Revista Semana, además de un hecho violento y peligroso, constituye un acto incoherente y lesivo de la esencia misma de un Estado Social de Derecho, como nos definió la Constitución del 91, porque no es solo irse físicamente contra las sedes de estos medios, sino atentar contra el ejercicio mismo de la libertad de prensa o contra el derecho a expresarse libremente, que es, de paso, el mismo sobre el que se asienta la protesta.

No se puede entender que desde el seno de esta protesta social emerjan amenazas y ataques velados o directos contra la prensa, porque equivaldría a aceptar que de esta forma se castigue, coarte o censure la libertad de informar u opinar; tampoco se puede aceptar que con el pretexto de la representación popular se busque arrollar a quienes no concuerdan con la opinión de quienes se manifiestan, cualquiera sea la causa por la que lo hagan. No compartir la línea editorial de un medio de comunicación no es razón suficiente ni excusa para arremeter contra él y sus periodistas, en lo que constituye una forma de censura violenta que sin duda menoscaba la legitimidad de la protesta. Las libertades están establecidas para todos y solo protegiéndolas entre todos podremos ejercerlas y consolidar con ellas el nuevo país tolerante, constructivo y pacífico que por décadas hemos querido.

editorial
Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Publicado por

Etiquetas

Lea también
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad