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Editorial
Domingo 25 de febrero de 2024 - 12:00 PM

La salud está en juego

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Tal como ocurrió cuando transitaba por la Cámara de Representantes, el proyecto de reforma a la salud del presidente Gustavo Petro ha sido motivo de grandes análisis, álgidos debates, algunas sospechas y contradictorios pronósticos, según provengan de promotores u opositores de la iniciativa. Al final de cuentas, lo que ha dejado el avance de la reforma son más puentes rotos que caminos de acercamiento o encuentro entre quienes realmente creen que estamos frente a una amenaza al sistema y quienes consideran que es la salvación de un modelo que ha hecho crisis.

Sea cual sea la verdad en medio de toda esta discusión, lo cierto es que las decisiones que se van a tomar emergerán del poder legislativo, instituido en la democracia colombiana como el idóneo para aprobar o improbar las leyes y definir, en todos los campos, el contenido de las mismas hasta en su detalle más pequeño. En esta tarea de los congresistas, frecuentemente el país se juega su suerte, pues, aparte de problemas de exequibilidad que posteriormente estudia la Corte Constitucional, lo que se disponga en las dos cámaras será ley, tendrá vigencia en el territorio nacional y obligará a su cumplimiento por parte de ciudadanos y autoridades.

Es lo que va a ocurrir con la reforma a la salud, que, luego de un criticado paso por la Cámara, comienza ahora su recorrido por el Senado de la República, el último en su largo camino hacia la aprobación o el hundimiento de la iniciativa y es tanto de la capacidad, la competencia, la seriedad argumentativa de unos y otros, gobierno y oposición, como de la honestidad con que actúen todos, de donde obtendremos al final, una decisión conveniente o inconveniente para todos los colombianos en un área tan determinante y sensible para cada uno de nosotros como lo es la de la salud.

Lo que esperamos los colombianos es que no se llegue, mediante la transacción clientelista de los votos, a aprobar una reforma que nos regrese a viejos y fracasados modelos como el del Seguro Social que es, para muchos, el más probable de los escenarios, si no se permite que las discusiones en el Senado se den con libertad y que las sugerencias de quienes plantean riesgos, sean incorporadas al proyecto para mejorar sustancialmente lo que apuradamente salió de la Cámara, y darle a la ciudadanía la seguridad de que no estaremos recibiendo una ley que profundice hasta el colapso definitivo, la crisis que actualmente vive el sistema de salud en Colombia.

Lo que esperamos los colombianos es que no se llegue, mediante la transacción clientelista de los votos, a aprobar una reforma que nos regrese a viejos y fracasados modelos como el del Seguro Social que es, para muchos, el más probable de los escenarios

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Publicado por Editorial

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