martes 18 de noviembre de 2008 - 10:00 AM

La Superintendencia Financiera

Renunció César Prado al cargo de Superintendente Financiero. Pero, ¿acaso con ello se supera la falta de dinamismo de que acaba de dar muestra tan importante dependencia estatal?

La Superintendencia Financiera es esencial para que el Estado lleve a cabo un eficaz control y vigilancia de la actividad económica privada. Como expresara en su época en la cátedra universitaria el profesor Enrique Low Murtra, al crearse tal Superintendencia la Ley invistió a quien estuviera en su cabeza de un conjunto de facultades discrecionales de tal magnitud que no las tiene ni siquiera el Presidente de la República. Sí. El Superintendente Financiero puede hacer en el mundo de las finanzas aquello que al Primer Mandatario la Ley le impide para que éste no acumule funciones casi que imperiales.

Eso es lo que llevó a los expertos a preguntarse por qué el Superintendente Financiero había sido tan lerdo en la toma de decisiones si el CTI de la Fiscalía le dio noticia de anormalidades desde abril de 2008. ¿Por qué entonces, solo hasta septiembre desplazó funcionarios para hacer visita a 'las pirámides' en Pasto?

¿Qué es lo que realmente pasa en el interior de la Superintendencia Financiera? ¿Por qué a tan neurálgico cargo han llegado en los últimos tiempos burócratas de segundo nivel, sin el acervo de conocimientos y la capacidad gerencial exigidas?

Desafortunadamente, excepción hecha del lapso en que estuvo al frente de la Superintendencia (antes de la fusión con la Superintendencia de Valores) Jorge Gabino Pinzón, las personas que se han designado últimamente para ocupar tal cargo han sido más grises de lo que fuera de desear.

La responsabilidad presidencial exige que hacia adelante allí se nombre una persona de primer nivel, sapiente no en saltar del sector privado al sector público para luego volver a aquel mejor ubicado, sino alguien que sienta amor por el Estado, lo conozca, que sea experto en el mundo de las Finanzas, en Economía, en Derecho Económico y que tenga el carácter y talante necesarios para frenar las maniobras que traten de llevar a cabo las entidades financieras legales y perseguir y asfixiar a quienes ilegalmente capten recursos monetarios del público.

El desafío del Presidente es atinar en el nombre de quien señale para tal dignidad pues, ¿qué pasaría si en poco tiempo hay un sobresalto financiero, una grieta en el sector bancario o asegurador, en éstos tiempos de recesión y crisis internacional, estando de Superintendente alguien tan lento en la toma de decisiones como el doctor César Prado? ¿De qué tamaño sería la hecatombe económica que viviría el país si eso pasara?

El problema no es lo que ocurrió pues ello ya es un hecho, la tarea es cómo prevenir que no vuelva a suceder. Y para eso es clave la capacidad y perfil de quien sea el nuevo Superintendente Financiero.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad