martes 12 de enero de 2021 - 12:00 AM

La transparencia y la eficiencia deben acompañar a las obras anunciadas para la ciudad

esperamos que en esta oportunidad, a la transparencia y eficiencia con que deben desarrollarse estas obras, les acompañe también la adecuada priorización de los presupuestos y la atención equitativa a todas las comunas y sectores económicos y sociales...
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Acaba la alcaldía de Bucaramanga de anunciar un amplio paquete de obras para la ciudad, con una inversión que llega a los 150 mil millones de pesos e incluye en su presentación, la información de que en el primer trimestre del año se llevarán a efecto los procesos de contratación referentes a estas obras y presupuestos, toda una campaña, efectivamente, de acción administrativa para una ciudad que hace varios años espera que se trabaje en muchos frentes, no solamente en la construcción de grandes infraestructuras.

Según la misma administración, las obras tendrán que ver con parques y mejoras en los cada día más escasos espacios públicos; promete, además, hacer mantenimiento a la malla vial, repotenciar instituciones educativas y adecuar salones comunales, entre otras obras que, como decíamos, hace años están esperando los ciudadanos. Estas, que suelen ser buenas noticias para una ciudad, con el paso de los años se han ido transformando en motivos de preocupación para los bumangueses. Sin el ánimo prejuicioso de asumir que en esta administración pasará lo mismo, lo que hemos visto en los últimos gobiernos es que las obras públicas, de las más grandes a las más pequeñas, se han convertido en intensos y largos dolores de cabeza, no solo por la ineficiencia del Gobierno de turno y la inoperancia de los contratistas, sino también por la opacidad en las licitaciones y el uso de los presupuestos, incluso hasta después de concluidos los proyectos.

Obras como la del tercer carril de la autopista Bucaramanga - Floridablanca son ejemplo claro de esto, pero también lo fueron los intercambiadores de la Avenida Quebrada Seca con carrera 27 y con carrera 15, se empantanaron y terminaron entorpeciendo no solo el tránsito vehicular por años, sino que, en el caso de la carrera 27, también afectó el regular funcionamiento de un colegio tan importante como la Normal Superior.

Obviamente la corrupción, que ha copado todos los espacios de lo público en Colombia, también se ha visto invadir las licitaciones y ejecuciones de obras en Bucaramanga, por eso esperamos que en esta oportunidad, en el caso del gobierno de Juan Carlos Cárdenas, a la transparencia y eficiencia con que deben desarrollarse estas obras, le acompañe también la adecuada priorización de los presupuestos y la atención equitativa a todas las comunas y sectores económicos y sociales para que podamos avanzar en el propósito de cerrar la brecha que divide la ciudad y consolidar en la práctica el concepto de una sola y próspera Bucaramanga.

editorial
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