sábado 29 de agosto de 2009 - 10:00 AM

La UIS en manos de los vándalos

Bucaramanga volvió a tener conciencia de lo que significa el accionar de los vándalos en el campus de la UIS, pequeño y adiestrado grupo que cada vez que caprichosamente lo decide, con el terror que produce el estallido de las 'papas explosivas', ahuyenta de las aulas a los estudiantes, de las dependencias universitarias a los funcionarios y ya 'dueños' del lugar,

usando planeadas tácticas de guerra irregular, se enfrentan a la Policía, destrozan las instalaciones, asaltan dispensarios y cafeterías, despedazan puertas, saquean oficinas y al caer la tarde, tras dejar una veintena de heridos, orondos desaparecen por el costado norte del predio amparados por el mutismo que se vive en las calles adyacentes, prestos a hacer un recuento de su 'hazaña' y corregir sus puntos débiles para en la próxima reaparición ser más devastadores contra todo lo que signifique cultura y convivencia ciudadana.

Quedan las destrozadas instalaciones universitarias y los inermes y angustiados vecinos de la Universidad, como testigos de lo ocurrido, mientras la comunidad se refugia en el silencio y la aparente indiferencia.

¿Hasta cuándo? Hasta que la masa de estudiantes que sabe que ese no es el método para que la sociedad los oiga, sea capaz de señalar a los vándalos que en su nombre cometen el crimen; hasta cuando la comunidad con valor diga 'no más' y tome decisiones radicales para neutralizar a los criminales; hasta cuando las autoridades académicas actúen con más energía y la Policía cambie de táctica.

Este último aspecto merece un comentario. La Policía no puede seguir 'prestándose' al juego de los vándalos, aquel conforme al cual durante el día hay un enfrentamiento violento –sin vencedores ni vencidos- y al terminar la tarde, mientras los vándalos se repliegan estratégicamente, la autoridad retoma las instalaciones universitarias para que los funcionarios de la UIS hagan otro nefasto recuento de los destrozos causados a la planta física.

La Policía tiene la obligación de reaccionar más rápida y eficazmente. Es de conocimiento público que los anarquistas encapuchados entran y salen por las paredes del costado norte de la universidad. ¿Por qué dejar desprotegido tal lindero? Hasta tanto no sea retomado más presta y eficientemente el campus universitario y capturados en su interior y en flagrancia los encapuchados, la UIS, el barrio aledaño a la universidad y la ciudad, seguirán siendo el escenario de las apocalípticas acciones de dos veintenas de desalmados que usan el rótulo de universitarios como patente de corso para destruir todo lo que encuentran a su paso 'en defensa de la democracia y para ser oídos'.

La ciudad y la universidad exigen una respuesta más contundente de las autoridades universitarias y de la Policía, ya que si 30 o 40 personas actuando con táctica de guerrilla son capaces de poner en 'jaque' a las autoridades, Bucaramanga es tierra de nadie.

 

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