martes 19 de enero de 2021 - 12:00 AM

La vacuna es la esperanza, no la amenaza

Es hora de entender que negarse a la vacuna y mantener a la sociedad expuesta al contagio indefinido del virus producirá consecuencias mucho peores...
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Lamentablemente Colombia empezó el año, como muchos otros países, en medio de un nuevo pico trágico de la pandemia, pero, a diferencia de muchos países, incluso vecinos nuestros, comenzamos 2021 con la vacunación muy lejos de las expectativas que teníamos, mientras los contagios y las defunciones avanzan día a día.

A pesar de que es un hecho que iniciará la vacunación en febrero, otros países ya adelantan esta tarea y en Colombia nos hemos quedado rezagados. No obstante, pronto se espera iniciar el proceso de inmunización de la población, lo cual deberá darse a la mayor brevedad posible.

Pero, además de este, comenzamos a afrontar otro, que tiene implicaciones posiblemente mayores, como es el de las corrientes de opinión y documentos de falsa autoridad científica que circulan por internet y las redes sociales particularmente, en campaña abierta contra las vacunas, que en la inmensa mayoría de los casos han sido desmentidas por verdaderas instituciones de la ciencia mundial.

Teorías conspirativas tan absurdas como la de usar las vacunas como vehículos para instalarnos chips en el cuerpo y ser espiados de por vida; otras menos delirantes e igualmente desmentidas como la de que las vacunas contra el COVID-19 nos alteran el ADN, o aquellos que intentan simplemente escandalizar al afirmar que las vacunas recién desarrolladas contra esta forma particular de coronavirus contienen el tejido pulmonar de un feto abortado.

Estas son solo tres de miles de versiones entre disparatadas y pseudocientíficas que, no solo ahora, sino desde siempre, han circulado con la intención de desacreditar la efectividad de las vacunas, hasta convertirse en grupos de tanta peligrosidad, que la Organización Mundial de la Salud clasificó a estos radicales como una de las principales amenazas contra la salud pública mundial.

Es importante que los centros de estudios evalúen con atención todo lo relacionado con estas vacunas y que hagan las advertencias cuando sea del caso, pero plegarse a mensajes irresponsables simplemente porque son masivos, o virales, es una acción aún más irresponsable que la de quienes los difunden originalmente con intenciones equívocas y dobles agendas. Es hora de entender que negarse a la vacuna y mantener a la sociedad expuesta al contagio indefinido del virus producirá consecuencias mucho peores que las que podría traer aceptar la vacuna que, como hemos visto con los cientos de miles de personas que la han recibido ya, quienes no han registrado reacciones adversas y mucho menos consecuencias mortales hasta el momento.

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