sábado 21 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

La zona rural de Sabana de Torres vive una verdadera emergencia causada por el invierno

Las autoridades deben hacer presencia y buscar las opciones tanto de enfrentar la emergencia que se ha dado, como proponer alternativas para recuperar pérdidas y prevenir más daños...
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Cuando menos cinco mil hectáreas de Sabana de Torres, una de las más importantes áreas agrícolas y pecuarias de Santander, están hoy bajo el agua, por cuenta de las lluvias que, según relatan los habitantes, llevan varias semanas copando los cauces de quebradas y ríos pequeños y grandes, hasta que sacaron de madre esos caudales, rompieron el dique, y las aguas bajaron e inundaron varios kilómetros de esa sabana que durante todo el año aporta toneladas de alimentos al área metropolitana y al departamento.

No es el primer invierno que se lleva el trabajo, los ahorros, los proyectos y el futuro de cientos de familias de allí, que hoy ven irremediablemente perdidas sus inversiones, que en muchos casos son el capital completo de años de esfuerzo y privaciones. Ellos ya saben cómo es esto: el agua colma sus fincas y se estanca allí por horas y días en los que todo lo que quedó hundido se degrada, se pudre; algunas veces ni los animales se salvan por la altura que alcanza el agua o la fuerza con que avanzan las corrientes sin cauce; cuando el agua se retira hay poco qué rescatar, las cosechas están perdidas y la tierra misma requiere de tiempo y trabajo para que pueda recuperar su tono y su fertilidad.

Según testimonios de los damnificados, decenas de miles de personas, sobre todo en el área rural de Sabana de Torres, están hoy con los cultivos arrasados, las vías terrestres inutilizadas y acosados por el temor de que arrecien las lluvias y la tragedia tome mayores dimensiones. Las cuentas mínimas que, por testimonios de los residentes, pueden hacerse en el momento es de 10 familias de la vereda Doradas, otras 10 de la vereda Robadas y por lo menos 500 más que viven y trabajan la tierra en el resto de la zona rural de Sabana de Torres cuentan por millones las pérdidas económicas, y para no pocos de ellos eso se resume en una palabra: ruina.

Las autoridades departamentales y locales de la zona deben hacer presencia cuanto antes y buscar las opciones tanto de enfrentar la emergencia que se ha dado en este momento, como proponer a estas personas y quienes residen en las proximidades las alternativas para recuperar sus pérdidas y prevenir y reducir los daños que puedan derivarse de un incremento de las lluvias.

No puede abandonarse a quienes hoy son damnificados, ni a quienes esperan apoyo para evitar que se conviertan en las próximas víctimas de posibles nuevas inundaciones.

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