martes 23 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

Las barras del Atlético Bucaramanga podrían dar un buen ejemplo al país

Un apoyo decidido a este programa, no solo será fundamental para pacificar a los miembros de las barras y dar un gran ejemplo al país, sino para llevar prosperidad económica a decenas de familias
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Édison Romario Ducuara Ascencio es el nombre del hincha de Santa Fé que el 21 de agosto pasado salió de El Campín para la Clínica Méderi, a donde llegó con trauma craneoencefálico moderado y fractura de nariz, luego de ser tumbado al suelo y brutalmente golpeado por hinchas del Atlético Nacional en la gradería. Era el retorno del público al estadio bogotano, después de las restricciones de la pandemia, y fue, también, el retorno de la violencia.

El fenómeno psicológico y sociológico del comportamiento agresivo de las barras en el fútbol es muy complejo y, aunque tiene algunas líneas comunes en el mundo entero, atadas a conceptos de orden deportivo y de ciertos comportamientos atávicos y a lugares que para los hinchas son ‘sagrados’, como su país, su ciudad, incluso su familia; además de que los equipos de fútbol terminan supliendo en el aficionado muchas de sus carencias afectivas o llamando a su estado consciente múltiples frustraciones, complejos, fracasos, etc, también es cierto que en la conformación de estas barras, en su determinación anímica, incluso en su estructura jerárquica, lemas, cantos, ademanes, opera un tipo de identidad que tiene base en una condición económica desfavorable y que es común a la mayor parte de los miembros.

Estos y otros muchos factores hacen que termine conformándose un grupo extremadamente solidario, que suele actuar en bloque y movido por las más fuertes pasiones, que es lo que desata, para muchos, un evento deportivo y, en este caso, un partido de fútbol. Controlar estas barras ha sido un enigma para muchos países que, generalmente, han acudido casi exclusivamente a medidas represivas para disminuir su violencia, con resultados relativamente exitosos en países con capacidad económica y tecnológica de aplicar las sanciones.

Por parte de la alcaldía de Bucaramanga se ha puesto en marcha una estrategia que tiene una base acertada en tanto se dirigió hacia la circunstancia común de necesidad económica de muchos de los barristas, a los que preparan en distintos oficios y apoyan en emprendimientos que puedan reparar su situación económica y darles una nueva perspectiva de la vida, del deporte y que servirá sin duda, para desarticular el esquema de violencia que ha caracterizado la conducta de las barras en nuestra ciudad. Un apoyo decidido a este programa, no solo será fundamental para pacificar a los miembros de las barras y dar un gran ejemplo al país, sino para llevar prosperidad económica a decenas de familias, lo que es, a la larga, el mayor beneficio de todo este positivo empeño.

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