jueves 06 de enero de 2022 - 12:00 AM

Las basuras están desbordando también la capacidad de la Emab y el municipio

es cierto que el problema de las basuras en la ciudad es uno de tantos que hizo crisis hace ya mucho tiempo y no da señales de solución ni siquiera en el mediano plazo.
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Aunque la administración municipal y la Emab no lo quieran reconocer, o, como sucede con el gerente de esta última entidad, ni siquiera deseen hablar del asunto con los medios, que son representantes y voceros de la comunidad, es cierto que el problema de las basuras en la ciudad es uno de tantos que hizo crisis hace ya mucho tiempo y no da señales de solución ni siquiera en el mediano plazo. No solo las calles frecuentemente se ven con basura acumulada tanto en andenes como en las vías, también sucede esto en los parques, donde ciudadanos inconscientes dejan sus desechos.

La Empresa de Aseo de Bucaramanga, o bien no está cumpliendo a cabalidad con su misión, o no cuenta con los recursos económicos, humanos, técnicos y jurídicos para responder por sus deberes, lo que es, en primer lugar, responsabilidad de quienes dirigen la entidad y deben planear, gestionar y ejecutar acciones eficaces, y, en segundo lugar, es un asunto que atañe al alcalde municipal que es quien, en últimas, está obligado a rendir cuentas por los asuntos que afectan a la ciudad, sobre todo cuando, como este de las basuras, no es solo un problema estético, sino de salud pública.

Pero a la Emab y al municipio no solo parece quedarle grande el desafío de la recolección de basuras, sino que está también el de la disposición final de residuos sólidos, que esta administración, como las de los últimos años, recibió en estado grave y no ha hecho un avance significativo al respecto, y esta evidente falta de liderazgo, no solo nos mantiene en la idea, poco responsable, de apostar por un aplazamiento eterno de la solución, sino que nos tiene en las puertas del colapso, si algún día se cumple la disposición de la justicia de cerrar definitivamente El Carrasco.

De la ciudad limpia que teníamos y que era reconocida como tal en el país, ya queda muy poco: la comunidad carente de cultura ciudadana, los gobiernos que no priorizan como es debido este aspecto y las entidades incompetentes para cumplir el objetivo de mantener la ciudad aseada, nos han traído a un estado de deterioro evidente, frente al cual los responsables, en lugar de improvisar excusas o repartir culpas a quienes no tienen a su cargo estas funciones, deberían dedicarse a cumplir con su deber que no es otro que el que impone el mandato ciudadano que se da en las urnas.

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