miércoles 17 de febrero de 2021 - 12:00 AM

Las crisis del Atlético Bucaramanga, un cuento de nunca acabar

El Atlético Bucaramanga necesita consolidarse como una empresa rentable, capaz de hacer las contrataciones necesarias para conformar una nómina verdaderamente competitiva que garantice campañas exitosas...
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Una vez más, como tantas otras a lo largo de su digna pero sufrida historia de siete décadas, el Atlético Bucaramanga recorre penosamente el último tercio de la tabla de clasificación en la categoría A del fútbol colombiano y hace que sus hinchas y la ciudad, que, a pesar de todo, siempre ha querido a su equipo, comience a considerar la amarga posibilidad de un nuevo descenso, algo que tanto deportiva como económicamente afecta a miles de personas.

El Atlético Bucaramanga es, sin duda, uno de los valores y emblemas de Santander. Su larga historia, si bien no ha llegado aún al primer título, contiene un brillante recorrido de partidos inolvidables con las estrellas suramericanas de los años 50 y 60, de algunos hechos trágicos como el ocurrido el 11 de octubre de 1981, de campañas memorables como la del 96-97 cuando llegó a su mejor resultado como subcampeón de la Copa Mustang, siempre, independientemente de los resultados y los tres descensos, incluído el de 2001, el equipo ha permanecido en el corazón de sus más fieles seguidores y de todos los santandereanos que lo sienten como parte integral de su identidad.

Hoy, recorridas ya seis fechas del actual torneo, el equipo sufre una nueva crisis de las tantas que ha afrontado desde cuando ascendió a la primera categoría en 2016. La dirección técnica hoy en vilo hará que los jugadores pierdan el ciclo que se traía con Sanguinetti y deban acoplarse a una nueva idea de quien sea contratado para reemplazar al uruguayo, mientras la alta exigencia del torneo y la rápida sucesión de partidos pueden llevar al Atlético a lugares más extremos en el fondo de la clasificación, cada vez con menos tiempo para recuperar posiciones.

A corto plazo, claro está, la perspectiva deseable es la de superar la crisis cuanto antes y regresar a lugares seguros que, al menos, permitan la permanencia en la categoría y el cumplimiento de un verdadero ciclo con el nuevo técnico. Pero, más allá de eso, el Bucaramanga necesita consolidarse como una empresa rentable, capaz de hacer las contrataciones necesarias para conformar una nómina verdaderamente competitiva que garantice campañas exitosas y llegue en el menor tiempo posible a la primera estrella que tanto ha soñado la hinchada. Un equipo fuerte y con su categoría asegurada, produce no solo títulos, sino que mantiene activa una economía importante que sirve a cientos de familias que derivan del fútbol profesional sus ingresos.

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