viernes 08 de enero de 2021 - 12:00 AM

Las democracias del mundo deben mirarse en el espejo de los Estados Unidos

Un Presidente incapaz de responder a la alta responsabilidad que se le entrega puede llevar al caos a un país en el corto lapso de un período de gobierno. El mundo ha visto con estupor que esto estuvo cerca de ocurrir en un Estado poderoso y una democracia sólida...
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El comité editorial de The New York Times, uno de los grupos de opinión y de poder más influyentes de los Estados Unidos, tituló ayer su nota central como “Trump es responsable del ataque al Capitolio” y enseguida afirmó que el Presidente incitó a la violencia a sus seguidores y que su acción debería tener consecuencias. En el mismo sentido se pronunció The Washington Post en su editorial.

Luego de la conmoción mundial que causó la escena del Capitolio de los Estados Unidos sometido a una asonada y la silla principal del Congreso ocupada por un hombre en facha y actitud sediciosa, tratando de sabotear la confirmación de la victoria del presidente electo Joe Biden, no podía esperarse menos de los medios que han enfrentado a Trump desde el día uno de su gobierno.

Al insólito hecho se llegó luego de las varias amenazas que ha sufrido la democracia estadounidense durante el tortuoso y escandaloso paso de Donald Trump por la oficina oval, un Presidente que desde siempre ha usado un lenguaje extremista, de odio y que, como especialmente lo demostró casi a diario el periódico The Washington Post, usó las noticias falsas y las mentiras como una herramienta más de su gobierno. El abuso del poder de las redes sociales fue otro de los frentes en los que Donald Trump desplegó su ánimo confrontacional y causó un daño significativo en el tejido social de su nación, al que físicamente rasgó y provocó un enfrentamiento sin antecedentes en la historia moderna de ese país.

Esas actitudes de parte de un jefe del gobierno en cualquier país son altamente perjudiciales y siempre traerán división, dolor, refriegas y odios en la población; las instituciones se deslegitiman, la democracia se debilita y se rompe por completo la posibilidad de alcanzar consensos, que será la tarea que debe hacer y ha prometido encabezar el entrante presidente Biden. El caso estadounidense debe servir de ejemplo para todas las democracias del mundo, que deben estudiar lecciones como la de las graves consecuencias que pueden desprenderse de una elección equivocada, una decisión democrática que se haga sobre bases erróneas o con motivaciones ilegítimas. Un Presidente incapaz de responder a la alta responsabilidad que se le entrega puede llevar al caos a un país en el corto lapso de un período de gobierno. El mundo ha visto con estupor que esto estuvo cerca de ocurrir en un Estado poderoso y una democracia sólida; por eso todos debemos mirarnos en ese espejo y evitar que tales proceso ocurran en nuestros países.

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