sábado 20 de febrero de 2021 - 12:00 AM

Las dolorosas cifras que nos deja la guerra

conocer estas verdades, darles su verdadera proporción, establecer los responsables para que reciban el castigo y aceptar estas realidades como parte de lo que nos ha dejado décadas de guerras es lo que puede permitir que sanemos ...
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En la nomenclatura de la Justicia Especial para la Paz el caso 003 está registrado como ‘muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes de Estado’, que es lo que comunmente en el país se ha conocido como ‘ejecuciones extrajudiciales’ o ‘falsos positivos’, y lo que estableció la JEP sobre este doloroso episodio es sencillamente repudiable, mucho más de lo que ya era, pues ha estimado las cifras de personas muertas por este macabro método ya no en 2.000 sino en 6.402 inocentes, que habrían sido presentados como muertos en combate.

Eduardo Cifuentes, presidente de la JEP, ha llamado a la opinión pública a que respete el informe que entregaron en el que se certifica este doloroso número de ‘falsos positivos’ al que se llegó, según el magistrado, luego de más de dos años de juiciosas investigaciones acometidas por la jurisdicción, que estableció, además, que el 66% de las víctimas en el país se concentran en 10 departamentos, especialmente en seis territorios: Antioquia, la Costa Caribe, Norte de Santander, Huila, Casanare y Meta.

Sobre esta base, la JEP orientará la continuación del caso 003, con el propósito de que los investigadores trabajen en primer término en la identificación de los partícipes, determinantes y máximos responsables a nivel local, para, a partir de esta certeza, establecer probatoriamente la identidad de los máximos responsables a nivel regional y nacional de esta matanza que, según se sabe ahora, ocurrió básicamente entre 2002 y 2008 y dejó solo en Antioquia el 25% de las víctimas, es decir la cuarta parte de todos los casos del país, siendo 2004 el año con más ocurrencia de muertes en ese departamento.

En América Latina y el mundo es difícil encontrar países tan larga y profundamente golpeados por la violencia y por hechos tan descarnados como las decapitaciones en los enfrentamientos partidistas de los años cincuenta; el secuestro como forma despiadada de doblegar al contrario, como lo usó la exguerrilla de las Farc en sus peores épocas; o estas muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes del Estado, como empezamos a comprobarlo hoy gracias a la JEP.

Pero, conocer estas verdades, darles su verdadera proporción, establecer quiénes son los responsables para que reciban el castigo que la ley disponga y aceptar estas realidades como parte de lo que nos ha dejado décadas de guerras y toda clase de violencias, es lo que puede permitir que sanemos como sociedad y veamos la paz hacia el futuro como una posibilidad.

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