lunes 27 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

Las lluvias vuelven a amenazar a todo el departamento

Es de esperar que las autoridades de Gestión del Riesgo en todo Santander se dispongan de la mejor manera para estar junto a las comunidades, hacerles conocer los riesgos que corren y las acciones que deben seguir ante las eventuales emergencias que puedan vivir en las próximas semanas.
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Como históricamente ha ocurrido, cada temporada de lluvias representa un complejo desafío para el departamento. Nuestra particular orografía, esas montañas quebradizas, arcillosas en algunas regiones e inestables en la mayoría del territorio santandereano suelen afectarse rápidamente con el impacto de las lluvias y causar pequeños y grandes derrumbes. Estos con frecuencia destruyen vías terciarias, pero si la frecuencia de las precipitaciones es corta o se da una tormenta prolongada, rápidamente también arrasan con vías principales, con las catastróficas consecuencias que conocemos, en términos no solo de la interrupción del tránsito, sino en términos de la economía regional que sufre gravemente con estas emergencias.

El hecho de tener una geografía tan difícil y un atraso tan grande en vías que, o no se han construido o están en pésimas condiciones técnicas o de mantenimiento, nos lleva a que siempre que se intensifican las lluvias, comencemos a temer, en primer lugar por la integridad y la vida de miles de personas que viven en las laderas de las montañas de todo el departamento y están a merced de las condiciones del clima, y luego, por la precaria infraestructura en vías terrestres, de las que hay muchas, como la que lleva a Málaga o el tramo entre Los Curos y el Cañón del Chicamocha, que suelen sucumbir ante el paso de cada ola invernal.

Por ahora, ya tenemos al departamento en Alerta Naranja y más de diez municipios declarados en estado de calamidad pública, mientras se anuncian nuevos aguaceros sobre todo el departamento. Los primeros damnificados de la temporada lluviosa están en Simacota donde 40 familias se han visto afectadas por el desbordamiento de una quebrada, pero también hubo daños severos en los cultivos de algunas fincas.

Los pronósticos de un recrudecimiento del invierno nos hacen pensar en la importancia de que, por una parte, las personas estén atentas a las novedades climáticas y actúen con criterio preventivo eliminando en sus lugares de residencia o trabajo todos los elementos que pueden ser peligrosos frente a los fuertes vientos, inundaciones o deslaves, pero, sobre todo, es de esperar que las autoridades de las oficinas de Gestión del Riesgo en todo Santander se dispongan de la mejor manera para estar junto a las comunidades, hacerles conocer los riesgos que corren en cada uno de los lugares donde residen y las acciones que deben seguir ante las eventuales emergencias que puedan vivir en las próximas semanas.

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